viernes, 26 de mayo de 2017

Pintura. El arte de... Ernest Crofts

Wellington en Waterloo (1886) (a)
Nos sumergimos otra vez esta semana en el terreno de las Bellas Artes con un pintor inglés de la época victoriana, Ernest Crofts, caracterizado por la minuciosidad de sus pinturas y que realizó una serie de interesantes y originales lienzos sobre la batalla de Waterloo con el rasgo distintivo de presentar escenas de ambos bandos, anteriores y posteriores en el tiempo a la famosa batalla.

Crofts fue educado en la Rugby School y en Berlín, donde desarrolló su interés por el arte. Su primera experiencia en la guerra se dió cuando acompañó a un doctor prusiano cuando el ejército prusiano-austriaco entró en el ducado de Schleswig en 1864 y en la batalla de Dybbøl el mismo año siguiendo la retirada del ejército danés.

A mediados de la década de 1870, empezó a interesarse y recrear diferentes escenas de batallas históricas, basadas principalmente en la campaña de Waterloo y en la Guerra Civil Inglesa (ECW). Disfrutó de diferentes cargos académicos y continuó pintando durante su vida, incluyendo comisiones para lienzos como el de la distribución de medallas al acabar la guerra Anglo-Boer o el que pintó para los funerales de la Reina Victoria.

Crofts coleccionó durante años una serie de uniformes y armaduras para asegurarse del detalle y precisión de sus pinturas. Parte de su colección de uniformes, sus trabajos y bocetos fueron subastados en Christie’s en diciembre de 1911.


EL PERSONAJE

Crofts en su estudio en 1883 (b)
Nació en Leeds el 15 de septiembre de 1847. Crofts fue uno de los principales pintores históricos militares de finales de la época victoriana y eduardiana, exhibiendo más de 40 pinturas en la Royal Academy y numerosas escenas en otras exposiciones que representan a los soldados en la batalla o en la campaña. Y, a diferencia de muchos de sus contemporáneos, había tenido el lujo de presenciar en primera persona a soldados en la batalla durante la guerra franco-prusiana.

Después de su temprana educación en la escuela de Rugby, el joven de Yorkshire se trasladó a Dusseldorf en 1870 para estudiar con el artista militar alemán Emile Hunten (1827-1902), un ex-pupilo de Horace Vernet, regresando a Inglaterra casi diez años después para estudiar con el pintor de género histórico Alfred Barron Clay. Se casó con Elizabeth Wüsthofen, de Düsseldorf, en 1872, y tuvieron una hija.

Durante su estancia en Alemania, acompañó a Hunten a varios campos de batalla durante la guerra con Francia y estuvo presente en la batalla de Gravelotte, pero no siendo un corresponsal de guerra, tuvo que permanecer en el otro lado del río Mosela.  Fue testigo de las batallas alrededor de Saarbruck y Borny, y estas experiencias ayudaron a moldear las ideas del joven con el resultado que sus primeros lienzos representaron escenas de la guerra. Una pintura de este tipo titulada Un toque de la naturaleza representa a un soldado prusiano ofreciendo agua a un francés herido, y ganó para el artista la medalla de plata en el Crystal Palace en 1874. Ese mismo año en la Academia Real, pintó una escena representando la retirada francesa de Gravelotte. Sin embargo, al año siguiente, volvió su atención a una escena militar más histórica con su representación de la batalla de Ligny en 1815, mostrando a Napoleón rodeado por su estado mayor examinando el campo de batalla mientras las columnas de la infantería avanzaban al frente. Esta sería la primera de doce pinturas representadas en la Real Academia por el artista entre 1875 y 1906 que representan los acontecimientos que rodean la campaña de Waterloo, con la única excepción de su versión de 1887 de Napoleón dejando Moscú.

Napoleón Bonaparte (1888) (c)
Sin una razón aparente, Crofts produjo una serie de exactas escenas retrospectivas de la campaña de Waterloo hasta el más minucioso detalle. Atrás quedaban las amplias escenas de batallas panorámicas de principios del siglo XIX. El foco de la acción ahora estaba en el incidente. Crofts tenía la habilidad y el ojo para producir estas obras maestras del arte victoriano de la batalla tardía igualado solamente por Lady Butler. Él mismo recabó una gran colección de uniformes y accesorios originales, muchos de los cuales fueron exhibidos en la Exposición Militar Real celebrada en el Hospital de Chelsea en 1890. Muchos de sus esbozos supervivientes de los estudios de figuras atestiguan su fino dibujo. Es muy probable que Crofts visitara el campo de batalla de Waterloo y sus alrededores para reunir bocetos de los diversos lugares que pretendía representar. Otros lugares fueron visitados por Crofts con el fin de obtener información particular, como detalles del carruaje de Napoleón en el museo de Madame Tussaud para su trabajo de 1879, Al atardecer de la batalla de Waterloo. En esta pintura, Napoleón, con la cabeza descubierta y desprotegida, escapa de su carruaje justo antes de que se convierta en el botín de los prusianos. Sus tropas están siendo perseguidas en un estado de confusión total, aunque varias filas de la vieja guardia intentan en vano cubrir la apresurada columna de retirada.

Dos pinturas que datan de 1876 y 1878 representan los acontecimientos antes de la batalla. En la escena titulada En la mañana de la batalla de Waterloo, Crofts representó el centro de la posición francesa al romper el día 18 de junio de 1815, bajo un cielo nublado cargado de lluvia. Napoleón, rodeado de varios mariscales, hace los preparativos para la inevitable lucha final. El emperador, pálido pero intrépido, se sienta en una mesa cerca de una granja consultando un mapa mientras preguntaba a un granjero local llamado Decoster. Alrededor, el ejército francés aguarda ansiosamente su destino. La pintura de 1878 se tituló Marcha de Wellington de Quatre Bras a Waterloo y contó con un grupo de prisioneros franceses escoltados por soldados de los 79h Highlanders en el momento en que el duque de Wellington saluda a una tropa de Royal Scots Greys pasando, Wellington aparece en otros cuadros de la batalla incluyendo En la granja de Mont Saint Jean pintado en 1882. Otras pinturas de la batalla representaban la lucha por Hougoumont, la captura de una batería francesa por el 52º regimiento (1896), y el último gran ataque de Napoleon (1895).



Ligny (1875). El molino probablemente era el que se
encontraba en las alturas de Naveau, que sirvió a
Napoleon como puesto de mando durante la batalla. (d)


Crofts murió de pneumonía el 19 de marzo de 1911, en la casa de Burlington donde había vivido como encargado de la Academia Real. Tres años más tarde y casi un siglo después de Waterloo, Europa volvió a la guerra a una escala inimaginable para el artista. La Gran Guerra inspiró un tipo de arte muy diferente centrado en los horrores más que en la gloria de la guerra. Mientras que los cuadros de Crofts habían sido populares en los años 1870 y 1880, el público perdió su interés por las imágenes de la guerra en los primeros años del siglo XX y durante la horrible guerra en Sudáfrica. Mientras Crofts continuaba pintando escenas de guerra dentro del marco de las exposiciones de la Real Academia, el público perdió interés en su trabajo y hoy, con excepción de un puñado de lienzos en galerías públicas, sus pinturas están más o menos olvidadas aunque merezcan una mayor atención aunque sea sólo por su riqueza de detalles y como muestras sobre las actitudes de la última era victoriana en la guerra y la historia.(2)


"La captura de una batería francesa por el 52º Regimiento en Waterloo" (1896) - Royal Green Jackets Museum (e)


OBRA ESCOGIDA


" Marcha de Wellington desde Quatre Bras a Waterloo" (1876) - Sheffield Museums (f)

"La mañana de la batalla de Waterloo" (1876) - Sheffield Museums (g)

"Cerca de La Belle Alliance al amanecer" (1906) - Milntown House (h)

"Último gran ataque de Napoleón en Waterloo" (1895) (i)

"Al atardecer de la batalla de Waterloo" (1879) - Walker Art Gallery (j)


"Húsar de guardia" (1892) (k)

"La guardia avanzada" (1910) (l)


Izquierda: "La Vieja guardia bajo Napoleón I" (m)
Derecha: "En el campo de Waterloo". (n)  




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Fuentes:

(1) - https://en.wikipedia.org/wiki/Ernest_Crofts
(2) -  (c) Peter Harrington, 1991 en http://www.military-prints.com/ernest_crofts.htm
(3) - http://www.the-athenaeum.org/art/list.php?m=a&s=tu&aid=6555
(4) - http://www.lookandlearn.com/blog/10894/ernest-crofts-artist/
(5) - https://en.wikisource.org/wiki/Crofts,_Ernest_(DNB12)

Imágenes:

(a) - http://www.invaluable.com/auction-lot/ernest-crofts,-ra-british-1847-1911-62-c-g14t42mio2
(b) - http://www.military-prints.com/ernest_crofts.htm
(c) - https://s-media-cache-ak0.pinimg.com/736x/6e/f8/e1/6ef8e147b1a8c66ad9bfe1f3f3d31baf.jpg
(d) - http://www.armchairgeneral.com/forums/showthread.php?t=55906&page=26, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=8831984
(e) - https://www.opus-mirabilis.fr/artistes/bigimg/crofts1.jpg
(f) - https://artuk.org/discover/artists/crofts-ernest-18471911
(g) - http://www.wikigallery.org/wiki/painting_155626/Ernest-Crofts/The-Morning-of-The-Battle-of-Waterloo,-the-French-Await-Napoleons-Orders,-1876
(h) - https://artuk.org/discover/artworks/near-la-belle-alliance-at-dawn-18-june-1815-149580/search/actor:crofts-ernest-18471911/page/1/view_as/grid
(i) - https://www.military-art.com/mall/images/800s/dhm0294.jpg
(j) - https://artuk.org/discover/artworks/on-the-evening-of-the-battle-of-waterloo-98831/search/actor:crofts-ernest-18471911/page/1/view_as/grid
(k) - http://www.invaluable.com/auction-lot/ernest-crofts-painting-a-hussar-on-guard-1024-c-4e04bbeb7a
(l) - http://www.invaluable.com/auction-lot/ernest-crofts-1847-1911-the-advance-guard-oil-o-75-c-f563172030#
(m) - http://www.wikigallery.org/wiki/painting_320935/Ernest-Crofts/The-old-guard-under-Napoleon-I
(n) - http://www.invaluable.com/auction-lot/ernest-crofts-1847-1911-on-the-field-of-waterlo-1514-c-95f75f4d45

jueves, 18 de mayo de 2017

"Las batallas de Napoleón", por François-René de Chateaubriand

Chateaubriand
Esta semana volvemos al terreno de la literatura con uno de los famosos escritores en lengua francesa, François-René, vizconde de Chateaubriand.

Chateaubriand, al igual que Anne-Louise Germaine Necker, (llamada de una manera más conocida como Madame de Staël), creía en una monarquía constitucional para Francia, lo que les llevó a discrepar enseguida de los ideales revolucionarios e inevitablemente al propio exilio (en EE.UU. en el caso de Chateaubriand y en Suiza en el caso de Madame de Staël).

Chateaubriand estaba ofuscado con el personaje de Napoleón: "ese hombre, de quien admiro el genio y del que aborrezco el despotismo, ese hombre me envuelve con su tiranía como con otra soledad;" y al poco de conocerse mutuamente, su admiración aunque con reproches no cesaría: "Me encontré una sola vez en la orilla de los dos mundos al hombre del último siglo y al hombre del nuevo, Washington y Napoleón. Me entrevisté un momento con uno y otro; ambos me enviaron de vuelta a la soledad, el primero con un deseo benévolo, el segundo por un crimen." (1) 

"Les batalles de Napoleó", ó "Batallas de Napoleón", es un libro de texto editado en catalán en 1983, para fomentar la lectura entre los jóvenes. En realidad no deja de ser un compendio de párrafos seleccionados de las celebérrimas Memorias de Ultratumba, la monumental obra autobiográfica sobre la vida y vivencias del vizconde, a las que por cierto no se hace mención en ningún momento en el libro, pero teniendo la particularidad que su lectura comprende exclusivamente todo el periodo napoleónico al que dedicamos nuestro blog.

Para comprender la dimensión de un personaje de la talla de Napoleón es indispensable leer también a sus críticos, como Chateaubriand, porque en su caso nos da la visión del ciudadano que lejos de los entresijos de palacio, nos describe con estilo el ascenso y caída del Emperador, en una relación de amor-odio bastante peculiar, como si aborreciéndolo no pudiera dejar de admirarlo. Otro ejemplo sería la misma Anne-Louise Germaine Necker, o el no menos famoso genio de Ludwig van Beethoven, que al enterarse que Napoleón se iba a coronar Emperador, borró la dedicatoria que le había escrito para su famosa sinfonía "Heroica". (2)

¿Era Napoleón un déspota? Creo que Napoleón fue un déspota por momentos al igual que también tuvo momentos en sus facetas de gobernante, legislador, militar, escritor, etc. Pero, en sí, no considero que fuera un déspota. Un personaje tan poliédrico, y cuya historia sobresale tanto de lo meramente histórico, no se puede circunscribir a una sola definición o cualidad. Tiene docenas de ellos. Una de las definiciones más acertadas que he leído sobre su persona es la de que: "Napoleón quería que los hombres fueran libres, pero no a su manera, sino a la manera de Napoleón".


Portada de las "Batallas de Napoleón", resumen de la época napoleónica 
de sus voluminosas y famosas "Memorias de Ultratumba".


EL PERSONAJE

Chateaubriand (b)
Nació en Saint-Malo (Bretaña, Francia) en 1768. En 1786 se alistó en el ejército. Ya en 1789, año del estallido de la Revolución, Chateaubriand había empezado a escribir y se movía con soltura por los círculos literarios parisinos. Se mostró partidario de la monarquía constitucional y absolutamente contrario al proceso revolucionario, aun antes de que miembros de su propia familia —de la vieja aristocracia bretona— fueran ejecutados y él mismo perseguido.

En 1791, huyendo de la Revolución, visitó EE. UU y regresó a Francia, cuando supo de la decapitación de Luis XVI, para enrolarse en el ejército realista, L'Armée des Emigrés, siendo herido en Thionville. Restablecido, Chateaubriand se vio forzado a exiliarse en Londres, por la derrota en 1792 de su ejército. Allí permanecería durante el Reinado del Terror, y alcanzó gran fama entre los emigrados franceses. Se convirtió en un admirador de Napoleón, con quien tuvo ocasión de hablar de política exterior y de las campañas militares, sobre todo de la llevada a cabo en Egipto. Fue designado secretario de la delegación en Roma por Napoléon y después ministro de Francia en Le Valais, aunque no aceptó finalmente el cargo después de la ejecución del duque de Enghien en 1804. Separado del poder, se dedicó a viajar, por Francia primero y, después por Grecia, Jerusalén, el norte de África y España. Un artículo suyo en Le Mercure de France contra Napoleón provocó las iras de éste. En 1811 fue elegido miembro de la Academia Francesa, en donde realizó un discurso crítico con el legado de la Revolución Francesa que volvió a enfurecer a Napoleón. Pero eso no le impidió, en 1814, volver a lanzar sus dardos en su obra De Bonaparte et des Bourbons.

Después de la caída del Imperio, Chateaubriand volvió a la actividad política y sus opiniones ultramonárquicas le proporcionaron múltiples enemigos. En los Cien Días fue Ministro de Estado y se convirtió en Par de Francia. En esta cámara, votó la pena de muerte para el mariscal Ney en 1815. Al regreso de Napoleón de Elba Chateaubriand pidió a Luis XVIII que permaneciese en el trono enfrentándose a Napoleón, pero aquel huyó a Gante y, con él, Chateaubriand.

Durante el reinado de Luis XVIII sirvió como embajador en Berlín y Londres, llegando a ejercer de Ministro de Asuntos Exteriores (1822 a 1824). Se convirtió en director del ultramonárquico Le Conservateur. No le ahorró críticas al monarca por su disolución de la Chambre introuvable, una cámara ultraconservadora que alentó el revanchismo sentando la base legal del Terror Blanco y a la que tuvo que poner freno el propio Rey. Aun así fue designado en 1822 para representar al país en el Congreso de Verona. Influyó para que la Santa Alianza jugase la baza del restablecimiento del absolutismo en España tras el Trienio Liberal, y se enviara a España la denominada expedición de los Cien Mil Hijos de San Luis. Carlos X lo nombró embajador en Roma en 1828 pero renunció al cargo. En 1830 se negó a jurar lealtad a Luis Felipe, lo que significó el fin de su vida política. Se retiró para escribir sus Memorias de ultratumba, obra que se considera su trabajo más elaborado y que redactó durante cuarenta años. Murió en París en 1848.


FRAGMENTOS ESCOGIDOS

A pesar de censurar abiertamente la figura de Napoleón, Chateaubriand no deja nunca de reconocer el genio del corso, sobretodo en las primeras épocas de su carrera y en las fulgurantes campañas de Italia:
"Voy a seguir el hado inmenso de Bonaparte, el cual, no obstante su grandeza, ha pasado tan deprisa que sus días ocupan un corto período de todo el tiempo rodeado en mis memorias."
"Al llegar a Niza, en el cuartel general del ejército de Italia, Bonaparte encuentra los soldados carentes de todo, desnudos, sin zapatos, sin pan, sin disciplina. Tenía veintiocho ocho años; bajo sus órdenes Massena comandaba treinta y seis mil hombres. Era en 1796. Abre su primera campaña el 20 de marzo. Derrota Beaulieu a Montenotte; dos días después, en Milésimo, separa los dos ejercitos, el austriaco y el sardo. Continúan los éxitos por todas. Ha llegado a la tierra el genio mismo de la guerra."
"El general Murat hace defenestrar los diputados. El 18 Brumario -9 de noviembre de 1799- tiene lugar la destitución del Directorio. Nace el gobierno consular y la libertad muere."
Entonces, en el mundo se opera un cambio absoluto. El hombre del siglo que finaliza sale de la escena; el hombre del siglo nuevo entra. Washington, al final de sus prodigios en América, cede el lugar a Bonaparte, que comienza los suyos. Como dice Corneille: "Un gran destino comienza, un gran destino acaba".

"Y aunque no hacía nueve meses que Napoleón era a los bordes del Nilo! Había tenido suficiente con este tiempo para invertir la revolución popular en Francia y para aplastar las monarquías absolutas en Europa.
De una manera similar a la orden de los Caballeros de San Luis, se crea la Legión de Honor. Un rayo de vieja monarquía atraviesa esta institución y un obstáculo es introducido a la nueva Igualdad. El traslado de las cenizas de Turenne a los Inválidos, hecho con gran pompa el 22 de septiembre de 1800, hizo ganar la estima de Napoleón;"

Pero la situación cambia drásticamente con la ejecución del Duque de Enguien:

"El 21 de marzo de 1804 se produce la muerte del duque de Enghien y el mismo día es promulgado el Código Civil conocido como Código Napoleón. Cuarenta días después de la muerte del duque de Enghien, un miembro del Tribunal, Curée, presenta una moción para de elevar Bonaparte al poder supremo. Nunca había surgido un dueño tan brillante de la propuesta de un esclavo tan oscuro. El 18 de mayo es proclamado emperador en Saint-Cloud, a las mismas salas donde había expulsado el pueblo, allí donde Enrique III fue asesinado, Enriqueta de Inglaterra envenenada, María Antonieta recibida con algunas alegrías fugitivas que la conducen al cadalso, y desde donde Carlos X salió para su último exilio. El plebiscito del primero de diciembre de 1804 es presentado a Napoleón. Él responde: "Mis descendientes conservarán bastante tiempo este trono." Cuando uno ve las ilusiones con que la Providencia rodea el poder, su corta duración nos consuela."

"La Revolución, como tantas otras cosas, había cambiado la ciencia militar. Bonaparte inventó la guerra a lo grande. Despreciaba las plazas fuertes, que dejaba atrás y aventuraba dentro el país invadido, ganando todo a golpe de batallas. No se preocupaba de las retiradas; marchaba hacia adelante como aquellas vias romanas, que haciendo eses atraviesan rios y montañas"

"El emperador no podía evaluar su victoria, sino por el número de muertos. La tierra era talmente sembrada de franceses que parecía haber más vencedores muertos que no vivos. Había por todas partes, sobre todo en el fondo de los barrancos donde los nuestros habían caído o corrido para abrigarse del huracán enemigo. Gimiendo, los unos pronunciaban el nombre de su patria o el de su madre; eran los más jóvenes. Los más viejos esperaban la muerte de una manera impasible o sardónica, sin dignarse implorar ni lamentarse. Otros pedían que los mataran allí mismo. Los supervivientes pasaban deprisa por el lado de estos desgraciados. Nadie sentía ni la inútil piedad de socorrerlos ni la piedad cruel de rematarlos". He aquí la narración de Ségur. ¡Anatema para las victorias no obtenidas en defensa de la patria y que sólo sirven para la vanidad de un conquistador!"

"El incendio de Moscú quedará como una resolución heroica que salvó la independencia de un pueblo y contribuyó a la liberación de muchos otros. ¡Numancia no ha perdido nunca la admiración de los hombres! ¿Donde estarían las naciones si Bonaparte, encaramado en el Kremlin, hubiera cubierto al mundo con su despotismo como con un sudario funerario? ¡Los derechos de la especie humana pasan por delante de todo!

Después de la desastrosa campaña rusa, los aliados ya están cerca de la capital francesa y su testimonio es lúcidamente clarificador para comprender las sensaciones de sus habitantes, que veían cernirse el desastre, como si de una ola gigante fuera a golpearlos:
"En aquellos momentos se pudo oir una voz hace mucho olvidada. Era la voz de Luis XVIII que se alzaba desde el fondo de su exilio. El hermano de Luis XVIII anunciaba los principios con tal de establecer, un día, una carta constitucional; primeras esperanzas de libertad que nos venían de nuestros antiguos reyes"

"Yo continuaba persuadido que , a pesar de la proximidad de los campos de batalla, los aliados no entrarían en París. La obsesión de esta idea me privaba de sentir, tan vivamente como lo habría hecho normalmente, la presencia de los ejércitos extranjeros. Viendo, no obstante, como Europa nos devolvía las calamidades que nosotros le habíamos hecho sentir, no podía dejar de reflexionar sobre las vueltas que da la vida.
El círculo se iba estrechando alrededor de la capital; a cada instante había noticias de algún progreso del enemigo. Todos mezclados, entraban por las barreras prisioneros rusos y heridos franceses encima de carretas; algunos, medio muertos, caían bajo las ruedas que ensangrentaban. Reclutas, recién llamados a filas, atravesaban la capital en filas, yendo hacia el ejército. Por la noche se oían pasar los trenes de artillería por los bulevares exteriores y no era posible saber si anunciaban la victoria decisiva o la última derrota."

Chateaubriand se reitera otra vez más en la admiración por el genio del Emperador:


"Mi admiración por Bonaparte siempre ha sido sincera, hasta cuando yo le atacaba con la viveza más grande"

"Bonaparte se encontraba demasiado cerca de su cuna y de sus conquistas; su fúnebre isla habría de ser más lejana y rodeada de más olas. [...] Era posible creer que, a la vista de los Apeninos, y sintiendo la pólvora de los campos de Montenotte, Arcola y Marengo, que teniendo cerca Venecia, Roma y Nápoles, sus tres bellas esclavas, las tentaciones más irresistibles no se apoderarían de su corazón?" (3)

"Los unos querían que el Rey se marchara de Paris y que se retirara a L'Havre; los otros hablaban de irse a la región de la Vendée, que siempre había sido realista. Los de aquí, barboteaban frases sin acabarlas; los de alla decían que era mejor esperar y verlas venir. Con todo, lo que venía era bien visible. Yo expresé una opinión bien diferente. El señor de La Fayette,(4) que amaba sinceramente el honor y la libertad, la sostuvo calurosamente. El presidente y el mariscal Marmont también eran de mi parecer." (5)

"Trascendía una verdad política que nadie veía. La monarquía, raza legítima, había permanecido extranjera a la nación durante veintitrés tres años y se había congelado al día y en el lugar en que la Revolución la había golpeado, mientras que toda la nación había ido marchando en el tiempo y en el espacio. He aquí la imposibilidad de entenderse y de incorporarse mutuamente. La religión, las ideas, los intereses, el lenguaje, la tierra y el cielo todo era diferente para el pueblo y para el rey, ya que habían sido separados por un cuarto de siglo que equivalía a siglos enteros ... "

"Era evidente que se estaba preparando una gran escapada. Por temor a ser detenidos y perder tiempo no se avisaba ni a los que, como yo, habrían sido fusilados una hora después de la entrada de Napoleón en París."

"El duque de Wellington tenia, entonces, la orden precisa precisa de no comenzar las hostilidades. Quien ha querido la batalla de Waterloo ha sido Napoleón; los destinos de una naturaleza semblante no pueden ser detenidos."(6)
"Nosotros, emigrados, en la ciudad de Carlos V hacíamos como las mujeres de aquella población; sentadas detrás de las ventanas y por medio de un espejo inclinado ven los soldados como pasan por la calle. Luis XVIII se encontraba allí como en un rincón completamente, olvidado; de vez en cuando recibía una nota del príncipe de Talleyrand volviendo de Viena, algunas rayas de los miembros del cuerpo diplomático residentes en torno al duque de Wellington en calidad de comisarios. Los otros, ¡tenían otro trabajo que pensar en nosotros! Nunca habría podido pensar, si se era forastero de la política, que un hombre sin ningún poder y escondido a los bordes del Lys sería nuevamente lanzado al trono por el choque de miles de soldados; soldados de los cuales no era ni rey ni general, que no pensaban en él y que no sabían ni de su nombre ni su existencia. De dos puntos tan cercanos, Gante y Waterloo, nunca el uno no había parecido tan oscuro y el otro tan brillante.
Sabíamos que las tropas de Bonaparte se acercaban. Para cubrirnos no teníamos más que dos pequeñas compañías a las órdenes del duque de Berry. Mil caballos que se hubieran destacado del ejército francés nos habrían ganado en pocas horas. Las fortificaciones de Gante estaban derruidas y el recinto restante aún habría sido forzado más fácilmente; porque la población belga no nos era favorable. Se repitió la escena que ya había contemplado en las Tullerías; secretamente, se preparaba la salida de los vehículos de Su Majestad. Nosotros, ministros fieles, detrás en tropel, a la merced de Dios..."


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(1) - El caso del Duque de Enghien recoge la detención, juicio y, finalmente, la ejecución en el foso del castillo de Vincennes, el 21 de marzo de 1804, de Luis Antonio de Borbón-Condé, Duque de Enghien, nieto de príncipe Condé, después de una operación de la policía secreta encabezada por Savary y dirigida por el general Ordener. La ejecución escandalizó a las monarquías europeas y le restó a Napoleón el apoyo de la mayoría de los monárquicos en Francia. Hay bibliografía abundante sobre la implicación o no del joven duque en el complot de 1803 contra Napoleón, que implicó las detenciones de los presuntos conspiradores aparte del mismo duque, siendo los principales Pichegru y Cadoudal. 

(2) - Un histórico testimonio nos llega a través de Ferdinand Ries, alumno de Beethoven:

“En aquel momento, Beethoven sentía la más alta estima hacia Napoleón y lo comparaba con los grandes cónsules de la antigua Roma. (…) Yo fui el primero en darle las noticias de que Bonaparte se había declarado Emperador, tras lo cual estalló en cólera y exclamó: “¡Así que no es más que un común mortal! Ahora también pisoteará los derechos del hombre y se abandonará únicamente a su ambición. ¡Se ensalzará a si mismo sobre los demás convirtiéndose en un tirano!” Beethoven fue a la mesa, arrancó la portada, la partió por la mitad y la lanzó al suelo”. (4)

(3) - Había otros motivos más terrenales que no los que relata la florida prosa de Chateaubriand. El Rey de Francia Luis XVIII no pagaba el subsidio de su mantenimiento como se estipulaba, no le era permitido ver a su mujer María Luisa y ecos remotos señalaban que desde Viena ya se planeaba el desterrarlo a un lugar más remoto que Elba. Según Andrew Roberts:
"Of course it was not only the Bourbons’ mistakes which helped decide Napoleon to risk everything to try to regain his throne. Emperor Francis’s refusal to allow his wife and son to rejoin him was another, and the fact that his expenses were running at two and a half times his income. There was also sheer ennui; he complained to Campbell of being ‘shut up in this cell of a house, separated from the world, with no interesting occupation, no savants with me, nor any variety in my society’. Another consideration was paragraphs in the newspapers and rumours from the Congress of Vienna that the Allies were planning forcibly to remove him from Elba. Joseph de Maistre, the French ambassador to St Petersburg, had nerve-wrackingly suggested the Australian penal colony of Botany Bay as a possible destination. The exceptionally remote British island of St Helena in the mid-Atlantic had also been mentioned."

(4) -  Según Andrew Roberts, Napoleon había conseguido la liberación de Lafayette, después de 5 años de cautividad en Austria en 1797, pero el tiempo para la gratitud se había olvidado hace tiempo.

(5) - "Yo dije: «Que el rey mantenga su palabra; que se quede en la capital. La Guardia Nacional está con nosotros. Aseguremos Vincennes. Tenemos las armas y el dinero. Con el dinero dominaremos la debilidad y la cupiditas. Si el rey abandona París, París dejara entrar a Bonaparte. Bonaparte dueño de París, es dueño de Francia. El ejército no ha se pasado todo entero al enemigo. Muchos regimientos, muchos generales y oficiales no han traicionado aún su juramento; permanezcamos firmes y ellos permanecerán fieles. Dispersemos la familia real; no nos quedamos más que con el rey. Que su hermano se vaya al Havre, el duque de Berry a Lille, el duque de Bourbon en la Vendée, el duque de Orleans a Metz, los duques de Angulema ya están en el Mediodía. Nuestros diferentes puntos de resistencia impedirán que Bonaparte pueda concentrar sus fuerzas. Hagamos barricada en París. La Guardia Nacional de los departamentos vecinos viene en nuestro socorro. En medio de estos movimientos nuestro viejo monarca, bajo la protección del testamento de Luis XVI, la Carta Constitucional en las manos, se sentará tranquilamente en su trono de las Tullerías. El cuerpo diplomático se alineará a su alrededor. Ambas cámaras se reunirán en los dos pabellones del palacio. Llenaremos de cañones los muelles y la terraza. Que Bonaparte deba atacarnos en esta posición; que gane una a una nuestras barricadas; que bombardee París si lo desea y si tiene morteros; que se convierta en odioso a toda la población y ya veremos el resultado de su empresa! Resistimos sólo tres días y la victoria es nuestra. El rey, defendiéndose en su palacio, promoverá un entusiasmo universal. Y, en fin, si tuviera que morir, que muera digno de su rango, que la última hazaña de Napoleón sea el estrangulamiento de un viejo. Sacrificando su vida, Luis XVIII ganara la única batalla que habrá librado y la ganará en provecho de la libertad del género humano»".

(6) - En esto Chateubriand no es nada objetivo, por no decir que yerra absolutamente o hace una interesada interpretación. Al ganar París, los aliados no tardaron en declarar a Napoleón "Fuera de la Ley" de las naciones. La guerra sería contra Napoleón, no contra los franceses... Las propuestas de paz del corso fueron ignoradas en su totalidad y los ejércitos ruso y austriaco se prepararon para invadir Francia otra vez, así como el contingente mixto británico-holandés/belga y el prusiano, estacionados en Bélgica. Las tropas aliadas en Holanda se habían comenzado a concentrar el 15 de marzo. Estaba previsto comenzar las hostilidades hacia el final de julio, con un plan propuesto por Schwarzenberg. Napoleón no tenía otra opción que golpear primero, mientras el resto de ejércitos aliados aún estaban en camino y lejos aún de Francia.


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Fuentes:

(1) -"Les batalles de Napoleó" - François-René de Chateaubriand, L'Atzar Ed., Barcelona, 1983
(2) - https://es.wikipedia.org/wiki/Fran%C3%A7ois-Ren%C3%A9_de_Chateaubriand
(3) - http://inmf.org/assechateaubnap.htm
(4) - http://aquifuetroya.com/2013/04/13/beethoven-napoleon-y-la-tercera-sinfonia/
(5) - https://fr.wikipedia.org/wiki/Affaire_du_duc_d%27Enghien
(6) - "Napoleon the Great" - Andrew Roberts, Allen Lane Publ., 2014
(7) - "The battle of Wavre & Grouchy's retreat" - W. Hyde Kelly, R.E., John Murray, London, 1905

Imágenes:

(a) - De {{creator:|Year = }} - http://www.tiscali.co.uk/reference/encyclopaedia/hutchinson/m0011124.html, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=50170
(b) - Imagen del Autor; https://imagessl5.casadellibro.com/a/l/t0/05/9788420656205.jpg
(c) - By Anne-Louis Girodet de Roussy-Trioson - [1] and [2], Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=7327090
(d) - Reproducciones de cuadros: Mª Rosa Teixidor, en "Les batalles de Napoleó" - François-René de Chateaubriand, L'Atzar Ed., Barcelona, 1983

sábado, 13 de mayo de 2017

El Castillo de Monjuich (Barcelona). Recinto y el antiguo Museo Militar.

Jardines del foso y entrada. (a)
Esta semana os mostramos un pequeño recorrido por la historia del Castillo de Monjuich y su edificación, y que esperamos sea un complemento a nuestra entrada de la semana anterior.

Como ya comentamos la trayectoria del Castillo durante el periodo de ocupación de las tropas francesas, no pasó de tener una discreta presencia como centro logístico, cuartel y sobretodo presidio; este último uso tendría una continuidad en los años posteriores, prácticamente hasta finales del s. XX, por lo cual a menudo ha tenido una imagen negativa en el memorial colectivo ciudadano, por más que su obertura al público para el disfrute de sus habitantes ya hace muchos años que se produjo, desde principios de la década de los años 60 del siglo pasado.

El edificio que contemplamos en la actualidad, obra de Juan Martín Cermeño, es el resultado de las remodelaciones producidas entre 1753 y 1779. Tras el periplo de la Guerra de Independencia, el Castillo vivió los bombardeos sobre la ciudad del s. XIX. Durante la Guerra Civil española, ejerció de elemento de represión y vivió episodios de fusilamientos, tanto estando en manos republicanas, como posteriormente en manos de las vencedoras tropas franquistas. A partir de 1960, el castillo fue parcialmente cedido a la ciudad, con una transformación importante del conjunto, sobre todo del primer recinto, que perdió su condición de caserna militar a fin de ser adecuado como Museo Militar y parque público. El Museo Militar fue inaugurado el 24 de junio de 1963. Finalmente en tiempos modernos, el Castillo de Montuich fue declarado Bien Cultural de Interés Nacional (BCIN) en 1988.

Como punto y aparte en nuestras entradas habituales que dedicamos a las visitas de Byron, comentaremos un apartado "fuera de guión" sobre el extinto Museo Militar del Castillo, que cerró definitivamente sus puertas el 24 de mayo de 2009. Se catalogaron y embalaron todas las piezas de su inventario, y se inició el traslado a los Museos municipales –de todas aquellas que eran propiedad del Ayuntamiento- y a Gerona y Madrid– de las que eran del Ministerio de Defensa.

Este cierre museístico y la posterior diáspora de su colección ha sido, en nuestra opinión, uno de los episodios negros de la historia reciente de la Ciudad de Barcelona. Por un mero partidismo ideológico desprovisto de cualquier juicio histórico objetivo, se ha privado a sus futuros visitantes y ciudadanos de uno de los espacios culturales de más importancia a nivel nacional y memoria de la historia catalana y española a través de las diferentes épocas. El "retorno a la ciudadanía" esgrimido fue y es un falaz argumento, por cuanto los ciudadanos ya podían visitar el Castillo incluso en las épocas con presencia militar, excepto en zonas restringidas, y lo único que se produjo "de facto" fue el desmantelamiento del Museo Militar para no dejar rastro alguno de su existencia y de las piezas más modernas de artillería que circundaban el patio de armas y alguna zona exterior. Una verdadera atrocidad histórica y cultural*.


Derecha: Escudo que corona la entrada principal del castillo con las Armas Reales de Carlos III, en cuyos cuarteles se muestran las armas de Aragón, Dos Sicilias, Austria, Borgoña, Parma, Toscana, Borgoña antiguo, Brabante, y Flandes y Tirol en el entado; sobre el todo se dispone el escudo con las armas de Castilla en el primer y cuarto cuartel, las de León en el segundo y tercero, y las de Granada en el entado, más un escusón con las armas de la Casa de Borbón.(3)









BREVE HISTORIA DEL CASTILLO

Barcelona en 1563, con la torre-atalaya sobre la montaña de Monjuich (b).
El castillo de Monjuich de Barcelona se encuentra sobre la ubicación del antiguo castillo del Puerto, que aparece documentado ya en el año 1022. La pérdida de su valor estratégico conllevó su derribo en el siglo XV.

Sobre sus restos, el Consejo de Ciento de la ciudad construyó la conocida como Torre del Farell, de hecho una atalaya destinada a informar mediante señales de la proximidad de todo navío a la costa. En 1640 la montaña de Monjuich conoció su primera fortificación como tal, durante el periodo de la Guerra de los Segadores (Segadors). En treinta días se construyó un fortín de tierra con revestimiento de piedra y barro en forma de cuadrilátero y con cuatro pequeños baluartes adosados en sus ángulos.De 1694 datan las obras que convirtieron el fortín de Monjuich en un castillo cuya planta ocupaba toda la parte llana de cumbre. La pequeña fortificación precedente quedó como reducto interior. Formaron el Castillo tres baluartes mirando hacia tierra y un dilatado frontis rectilíneo, o mejor dicho, una línea de dientes de sierra mirando al mar.

En 1706 las tropas de Felipe V destruyeron la Torre del Farell. En 1749 el marqués de la Mina, Jaime de Guzmán y Spínola, es nombrado Capitán General de Cataluña, y decide que el castillo sea objeto de profundas reformas. El proyecto se encarga al notable ingeniero militar Juan Martín Cermeño, quien presenta su proyecto el 12 de enero de 1751. En 1753 se comenzaron propiamente las obras de remodelación.


Plano del Castillo datado hacia 1732. Se distingue el antiguo fortín.

Se hizo derruir el antiguo fortín de 1640 y se acabó de dar forma al conjunto de las fortificaciones: se amplió la edificación, se excavó el foso y se erigieron los baluartes que le dieron la característica forma pentagonal de las grandes fortalezas de la Edad Moderna, dotándola de servicios y cisternas, una de ellas de agua potable; todo ello ajustado a los sistemas de defensa concebidos por el célebre ingeniero militar Vauban. A finales de marzo de 1779 se terminaron los desmontes y formación de los glacis, la plazas de arma del Castillo cubierto y sus traveses, todas las explanadas de las baterías y la cubierta de los pabellones de oficiales. Se colocó un entrepiso de madera en los dormitorios de la tropa para instalar en ellos doble número de hombres, y se instalaron roperos y armeros. Se construyeron cocinas y hornillos para 3.000 plazas. En agosto de 1779 se finalizó la obra -si bien se siguieron haciendo intervenciones hasta 1799- tomando el Castillo el aspecto que mantuvo a lo largo del siglo siguiente y que ha conservado con ligeras modificaciones hasta la actualidad.(1)



Plano de la planta actual del Castillo. (c)


EL RECINTO FORTIFICADO

A continuación os detallamos un pequeño  recorrido por el perímetro exterior de la fortaleza, su foso y su patio de armas.


1. Perspectiva de la entrada principal con el puente levadizo

2. Imagen del foso ajardinado y el baluarte de San Carlos

3. Entrada al recinto. Puente de arcos y levadizo.

4. Garita de vigilancia

5. Vista interior del foso.

6. Muro del Castillo en su fachada marítima

7. Camino perimetral paralelo al muro

8. Foso
9. Baluarte de Lengua de Sierpe


10. Luneta de Tierra


Montaje con la Perspectiva del Castillo y detalle de la ubicación de la fotografías de este apartado (d)


11. Otra perspectiva del Baluarte de Lengua de Sierpe

12. Baluarte de Velasco

13. Baluarte de Velasco y foso

14. Baluarte de Santa Amalia

15. Vista de la rampa de acceso


16 y 17. Vista del Patio de Armas




18. Vista interior en los porches del Patio de armas



EL ANTIGUO MUSEO MILITAR


El 6 de Mayo de 1960, el Consejo de Ministros de entonces, acordó la cesión del Castillo de Monjuich a la Ciudad de Barcelona, aprobando un proyecto de ley, en cuyo preámbulo se dejaba claro el deseo de abrir dicha zona de la ciudad a sus habitantes:
"Constituye un viejo anhelo de la ciudad de Barcelona llegar a convertir la montaña de Montjuich en zona abierta a la población, que así podrá disfrutar de los indudables atractivos de tan privilegiado e histórico lugar, tras haber acrecentado su belleza natural con parques, jardines y miradores y construido un Museo Militar que perpetúe el recuerdo de sus más señaladas efemérides. [...]"(7)

Y en su artículo 1º:

"Se ceden al Ayuntamiento de Barcelona el Castillo de Montjuich con sus fosos y glacis, a fin que sean destinados a Museo del Ejército en el que se exalten las glorias castrenses patrias** y al establecimiento de parques, jardines y miradores respectivamente."

Enseguida se planificó el que tenía que ser el alojamiento del nuevo Museo en la fortaleza:

"En un principio se pensó en instalar las salas de este museo en las galerías que asomaban a la plaza de armas de la fortaleza, pero enseguida se vio que eran bajas de techo y limitadas de luz. En cambio, se descubrió en los sótanos una serie de galerías (destinadas anteriormente a alojamiento de la guarnición) que se distinguían por la altura de sus bóvedas, lo que decidió en su consecuencia a instalar estas salas en ellas. En una primera fase constructiva se procedió a la limpieza y despeje de dichas galerías, mientras que la segunda fase consistió en rehabilitarlas para devolverlas a su estado original, pues su uso como residencia militar las habían desvirtuado. La habilitación del nuevo museo en ese espacio fue obra de los arquitectos Antonio Lozoya y Joaquín de Ros. Para la dotación de piezas históricas a exhibir el Ejército recurrió a numerosas fuentes para ampliar el museo. Los servicios Histórico y Geográfico, la Jefatura de Artillería y muchos cuerpos armados se desprendieron de piezas, la mayoría de las cuales estaban relacionadas con la historia de Barcelona y Cataluña. En total se llegaron a reunir más de 6.500, de las cuales 1.000 eran consideradas de suma calidad y gran valor. [...]"
 "[...] El museo constaba de 600 metros de vitrinas y paredes. Elementos destacados eran los cañones y morteros, una pieza de Pere Ribot de 1720, las pistolas de miquelete fabricadas en Ripoll, maquetas y mapas de castillos de Cataluña, y banderas de antiguas unidades militares que decoraban las paredes. Contenía numerosas colecciones, como la de Juan Quintana del siglo XVII; la colección Frederic Marés aportada por el Ayuntamiento de Barcelona que incluía una serie de armas decoradas con incrustaciones de marfil, nácar y hueso, y también arcabuces alemanes con llave de rueda de los siglos XVII y XVIII; la colección Artur Llovera que constaba de una colección de soldados de plomo que reunía 20.000 piezas exhibidas en la Exposición Internacional de 1929; una colección aportada por la Agrupación Barcelonesa de Miniaturistas Militares; colección de armas de la Segunda Guerra Mundial; colección de armas de la Guerra Civil Española; una colección de armas de Filipinas; y una colección de armaduras, armas, banderas y pinturas donadas por varias ciudades españolas. En cuanto a secciones temáticas, destacaban las relativas a la expedición a Oriente, con sellos y documentos gráficos referentes a Pere el Gran; la sección sobre las conquistas de Mallorca y Valencia por Jaume I; la sección sobre la Batalla de Lepanto; la sección sobre la Guerra de la Independencia; y la sección sobre las campañas africanas del general Prim y los voluntarios catalanes."(4)






Maqueta del Asedio de Gerona



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(*) El Tranvia 48, un blog más que recomendable sobre diferentes aspectos de la historia de Barcelona y sus medios de transporte colectivos, publicó una entrada el 10 de enero de 2015, "Recordando el Museo Militar del castillo de Montjuïc", detallando profusamente sus antecedentes, historia, el contenido de sus variadas colecciones, y transcribía para finalizar una interesante cita, que suscribo en su totalidad:

"Cinco años después, el historiador Juan Carlos Losada en una entrevista publicada el 16 de julio de 2014 en el diario "La Vanguardia" afirmó que el cierre del Museo Militar "fue una acción muy lamentable fruto del sectarismo político y de la ignorancia de gran parte de la clase política catalana. Era un museo militar excelente con piezas únicas, nada belicista, pero por criterios ideológicos, en nombre de un presunto pacifismo se cerró. Se han abierto en la ciudad decenas de museos sobre temas absolutamente triviales y se cierra este que era magnífico, porque a algunos les parecía “facha”. Lo curioso es que muchos de los que impulsaron su cierre ahora se apuntan con entusiasmo a las recreaciones bélicas del tricentenario". Recientemente, el inspector general del Ejército Ricardo Álvarez-Espejo anunció públicamente con motivo de la Pascua Militar el proyecto de instalación de un nuevo museo militar en Barcelona que se ubicaría dentro del edificio que alberga el Gobierno Militar, clausurado desde el año 2009".(4)

(**) Una muestra de las expresiones militares habituales tan en boga durante el régimen franquista.




Nota: Las fotografías del apartado dedicado al antiguo Museo Militar se muestran gracias a la amable autorización de Ricard Fernández Valentí.

_______________________________________________________________________________________

Fuentes:

(1) - http://www.castillomontjuic.com/index.php?option=com_content&task=view&id=46&Itemid=56
(2) - Guía de los escenarios de la Guerra del Francés en Cataluña - Conmemoración del bicentenario del comienzo de la guerra (1808-2008), Generalitat de Catalunya Departament d’Innovació, Universitats i Empresa, 2008
(3) - http://histartgazer.blogspot.com.es/2011/05/el-castell-de-montjuic-breve-historia.html
(4) - http://eltranvia48.blogspot.com.es/2015/01/recordando-el-museo-militar-del.html
(5) - Tríptico informativo del Castillo de Montjuïc - Ajuntament de Barcelona
(6) - http://ajuntament.barcelona.cat/castelldemontjuic/es/el-castillo/historia/retorno-la-ciudadania
(7) - "Historia de Montjuich y su castillo" - Pedro Voltes Bou, Ayuntamiento de Barcelona, Barcelona, 1960
(8) - http://ajuntament.barcelona.cat/castelldemontjuic/es/exposiciones-y-actividades/centro-de-interpretacion

Imágenes:
(a) - https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Montju%C3%AFc_Castell.JPG#/media/File:Montju%C3%
AFc_Castell.JPG
(b) - «Barcelona 1563» de Anthonis van den Wijngaerde - The original View of Anton Van Den Wyngaerde is at the Österreichische Nationalbibliothek (Austrian National Library), Vienna.. Disponible bajo la licencia Dominio público vía Wikimedia Commons - http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Barcelona_1563.JPG#/media/File:Barcelona_1563.JPG
(c) - "Historia de Montjuich y su castillo" - Pedro Voltes Bou, Ayuntamiento de Barcelona, Barcelona, 1960
(d) - Tríptico informativo del Castillo de Montjuïc - Ajuntament de Barcelona