viernes, 17 de noviembre de 2017

Las murallas de Tarragona en el periodo 1808-1814. Exposición.

El pasado 21 de octubre en el marco de las VI Jornadas de Divulgación Histórica asistimos a una conferencia del Sr. Adam Quigley en el Espacio Sant Domènec, en las bóvedas del Cuerpo de Guardia, el contenido de la cual esperamos sacar a la luz las próximas semanas. El Cuerpo de Guardia se halla en la Contramuralla o Falsa Braga, especie de foso adicional en la muralla primitiva que los ingleses construyeron en el transcurso de la Guerra de Sucesión (1702-1714).

Paralelamente en el mismo espacio se exhibía una exposición sobre las murallas de la ciudad de Tarragona a través de la historia que es el objeto de nuestra entrada de hoy y que os traemos en su parte dedicada a los siglos XVII y XVIII coincidiendo con el período napoleónico y la Guerra de Independencia. 


Espacios abovedados del cuerpo de guardia.


LA MURALLA EN LOS SIGLOS XVII -XVIII


Vista de la ciudad de Tarragona
A lo largo de los siglos XVII y XVIII las fortificaciones de Tarragona tienen un importante desarrollo debido a las guerras europeas y su repercusión peninsular. Son tiempos difíciles, en los que la monarquía española es contestada, tanto en la misma Península como en el resto de Europa: Guerra de los Treinta Años (1618-1648), de los Segadores (1640 - 1659), de los Nueve Años (1688-1697), de Sucesión (1700 - 1714 ) y del Rosellón (1793- 1795).

Las murallas romanas y medievales, con los baluartes del siglo XVI o la muralla inconclusa del cardenal Cervantes, eran insuficientes. Durante muchos años se sucedieron las reparaciones y los refuerzos, siempre con falta de recursos y casi nunca con financiación real. Pero con eso no bastaba: era necesaria una planificación de las fortificaciones acorde con los nuevos sistemas de hacer la guerra. El resultado, sin embargo, no fue satisfactorio, como lo demuestra el asedio de la ciudad de 1811.

La Sublevación de Cataluña o Guerra de los Segadores (1640-1659) dejó Tarragona bajo la órbita militar castellana, a diferencia del resto de Cataluña, bajo control franco-catalán. Pedro Fajardo, marqués de Los Vélez, convierte la ciudad en plaza fuerte. Los esfuerzos para fortificarla se materializan en dos proyectos sucesivos que marcan las bases de lo que debe ser la posterior evolución de las defensas. Pero al mismo tiempo los ejércitos franco-catalanes ponen asedio a la ciudad en 1641 y en 1644. Posteriormente, las fortificaciones reciben un nuevo impulso a raíz de la Guerra de Sucesión (1700-1714), especialmente en el período de la estancia de las tropas inglesas, entre 1709 y 1713.

Plano de la ciudad de Tarragona
El desarrollo de los proyectos de defensa de Tarragona a lo largo de los siglos XVII y XVIII tuvo varios frentes.

El primero sería el refuerzo de las fortificaciones de la Parte Alta, con una contramuralla en el lado de mar, en el paseo de San Antonio, y la construcción de varios baluartes exteriores como avanzada de las defensas. Después se hizo otra en la parte de tierra, que ahora es el Paseo Arqueológico.

El segundo proyecto fue recuperar la idea del cardenal Cervantes de extender las defensas hasta el puerto, especialmente el lado interior, más fácilmente atacable. Siguiendo el trazado de la muralla romana de la ciudad baja, se fueron construyendo nuevas cortinas y baluartes, y a partir de mediados del siglo XVII los esfuerzos continuaron con la muralla que defendería el puerto.

Un tercer frente fue construir una línea de defensa de costa y de la carretera a Barcelona, formada por los fortines de la Reina Ana Estuardo y de San Jorge y la Plaza de Armas, que enlazaba con la línea más exterior de defensas, con los fortines de la Creu y el nuevo de Sant Jerónimo o el de Staremberg al este, y los de Santo Padre y el Rey al norte. Pero había que completar las defensas más exteriores, lo que no se materializa hasta la Guerra de la lndependencia con un fortín en las Forques Valles (Oliva) y otros tres en el Loreto, la montana de los Ermitans y la Arrabassada.



Fuerte de San Jorge


LA MURALLA EN EL SIGLOS XIX. GUERRA DE INDEPENDENCIA


Fortin de la Oliva.
Finales s.XIX.
El afán por fortificar la ciudad continúa a principios del siglo XIX, favorecido por el estallido de la Guerra de Independencia (1808-1814).

Desde los primeros momentos, las defensas de Tarragona son objeto de atención y se dedican importantes cantidades de dinero y de esfuerzo humano para mejorarlas. Se temía que tarde o temprano la ciudad fuera asediada.

Este temor lleva a acelerar los trabajos entre 1809 y 1810, en los que no tan solo se reparan las viejas murallas, cortinas y baluartes sino que se nuevas edificaciones como los fortines del Francolí, de los Ermitans, Loreto y Oliva, primera línea de defensa de la ciudad.

Pero las fortificaciones de Tarragona no eran más que una serie de construcciones inacabadas, obsoletas, deterioradas, difíciles de defender y mal planificadas. De hecho, la ciudad no pudo soportar el asedio de la Armée de Aragon entre mayo y junio de 1811. La toma del fortín de la Oliva, el 29 de mayo, fue el preludio de la caída de la ciudad un mes después. Perdida la Oliva, las tropas francesas tuvieron un excelente punto de ataque en la Parte Alta, mientras que desde el Francolí castigaron las defensas de la ciudad baja hasta que pudieron entrar a la zona del puerto.


Maqueta de Tarragona durante el año 1811 y su asedio.


El bombardeo de la muralla de Sant Joan abrió paso al asalto final, la tarde del 28 de junio de 1811. Tres días de muerte y saqueo fueron el resultado ordenado o consentido por el general Suchet, quien recibió el título de mariscal tras la conquista de Tarragona.









Plano del asedio de Tarragona de 1811. Grabado de E.Colin, publicado en las memorias del mariscal Suchet, 1834


Ya en manos napoleónicas, las fortificaciones fueron reparadas en previsión de un contraataque de los ejércitos españoles. Finalmente, la retirada de las tropas invasoras, la noche del 18 de agosto de 1813 fue acompañada de la destrucción previa de las defensas y castillos de fa ciudad (Arzobispo, Patriarca, Rey), una clara política de tierra quemada, para dejar Tarragona inservible como plaza fuerte. Veintitrés minas de pólvora hicieron el trabajo.(*)



Vista de la ciudad de Tarragona el 19 de agosto de 1813.

Planta y alzado del Castillo del Patriarca (s.XII-XV)


Vista de la ruina del Castillo del Patriarca el 19 de agosto de 1813


Plano de la ciudad donde se marcan los edificios con desperfectos causados por
la guerra del Francés, datado el 27 de abril de 1838. 



Maqueta del Fortín de San Jorge.





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(*) Años más tarde se ejecutaron nuevas obras de fortificación, como la cortina desde el baluarte de San Francisco hasta el Llatzeret, el baluarte de la Reina Amalia... Durante el Trienio Liberal (1820-1823) se planteó la refortificación de Tarragona derribando la muralla de San Juan, pero finalmente la idea se descartó. La lenta recuperación de la ciudad, en parte gracias al puerto, llevó a la necesidad de derribar las fortificaciones para favorecer el crecimiento urbano. En 1854 empezaron los trabajos, ahora sí, con la muralla de San Juan, y en 1868 Tarragona dejó de ser plaza fuerte.
A lo largo de los años, hasta el siglo XX, las viejas cortinas son derribadas, de nuevo una operación urbanística lenta y costosa, y que incluso hizo peligrar la muralla romana que fue declarada Monumento Histórico en 1884.


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Fuentes:

1) Paneles informativos de la exposición.
2) "Diccionario geográfico universal..." - por una sociedad de literatos, S.B.M.F.C.L.D., tomo IX, Barcelona, 1833

Imágenes:

a) - Imágenes propiedad del autor.

viernes, 10 de noviembre de 2017

El Museo Histórico Militar, Castillo San Fernando (Figueres, Gerona)

Durante este pasado verano y en la misma visita que hicimos al Castillo y que recogimos en el blog en su momento, visitamos el Museo Militar que se halla actualmente en la Sala Caballero  del Edificio Arsenal. Por una parte fue una visita agradable y tranquila (forzosamente, porque era el único visitante durante todo el rato que estuve), pero por otra parte dejó un sabor agridulce, ya que lo que visitaba era sólo un triste esbozo del desmantelado y recordado Museo Militar de Montjuich, en la ciudad de Barcelona. Ya comentamos en su momento la sinrazón de desmontar un museo sólo por tener la palabra "Militar" y privar a la ciudadanía de una fuente de historia y cultura muchas veces ligada a la propia para las generaciones venideras. Esperemos que al menos en Figueres se pudiera alojar algún día una exposición que permitiera recordar la importancia que tuvo la de su predecesora. Ojalá.   


BREVE HISTORIA DEL MUSEO

Interior de la exposición
Este museo es heredero del extinto Museo Militar de Montjuich, instalado en el Castillo del mismo nombre de la ciudad de Barcelona entre 1963 y 2009. Al desaparecer aquél, todos los fondos propiedad del Ayuntamiento de Barcelona, del Museo Municipal y casi todas las colecciones particulares (excepto la colección de armas antiguas del Sr. Quintana) fueron retirados por sus legítimos propietarios. Los restantes fondos pasaron a formar un nuevo museo, en la actualidad en proceso de instalación, siendo su procedencia y titularidad muy variada: Ejército de Tierra, Ayuntamiento de Barcelona, Museo de Historia de Barcelona y colecciones particulares. 

Con estos fondos se constituye en enero de 2010 el nuevo Museo Histórico Militar de Figueres, con sede en una de las más importantes fortalezas abaluartadas de Europa, el Castillo de San Fernando. Actualmente y a la espera de su instalación definitiva en la Casa del Gobernador, edificio noble del conjunto, se exponen algunos de sus fondos en una sala del castillo cedida por el Consorcio del Castillo de San Fernando*

Contenido

Entre los más de 5.000 fondos de su colección permanente, destacan un importante conjunto de maquetas sobre obras de fortificación catalanas, colecciones de miniaturas militares, armamento antiguo y la valiosa Colección Quintana de armas ligeras antiguas.

Destaca en especial la Colección Llovera, formada por 11.000 figuras de plomo que representan una división de principios del siglo XX con todo su personal, armamento, ganado y vehículos, considerada la mejor colección miniaturística conservada en su estilo y época.


MUESTRA DE LA EXPOSICIÓN

Os mostramos a continuación una muestra de las piezas y maquetas exhibidas relacionadas con los años que se enmarcan en las Guerras Napoleónicas. Hemos omitido la mayoría de piezas posteriores o que no tenían una relación directa con la Guerra de Independencia.



 Bandera Coronela del Regimiento de Infantería de línea de San Fernando (1812). 


Bandera Coronela dela 2ª Sección de la 1ª Legión Catalana (1809-1811). 












  

El GRAN DÍA DE GERONA.- Diorama mostrando una escena reproducida en el cuadro "Gran dia de Gerona": la resistencia opuesta por los defensores de la Ciudad, el 19 de septiembre de 1809, al asalto de las fuerzas francesas. Trabajo realizado por el maquetista D. Ramón María Carrera.



PRISIÓN DEL GENERAL ÁLVAREZ DE CASTRO.- Diorama escenificando el episodio de la prisión sufrida por el General Álvarez de Castro en el Castillo de San Fernando, en Figueras, donde falleció el ilustre defensor de Gerona, el 22 de enero de 1810. Trabajo realizado por el maquetista D. Ramón María Carrera.  


LA SEO ANTIGUA DE LÉRIDA.
La construcción de la ciudadela de Lérida fue iniciada por ingenieros franceses entre los años 1641 y 1644 durante la guerra de los Segadores (Segadors), y entre 1645 y 1649 fueron continuadas por los ingenieros de Felipe IV. Esta fortificación fue completada en los primeros años del siglo XVIII, durante la guerra de Sucesión, y se acabó de perfilar en el siglo XIX. En su interior quedaron incluidos los restos del antiguo castillo de Zuda, documentado desde el siglo IX, primero fue palacio de los reyes taifas y luego castillo cristiano. La antigua catedral, bellísimo ejemplo de transición del románico al gótico, empezó a construirse en el 1203. Destacan el claustro considerado como uno de los más grandes de la arquitectura gótica europea y la torre campanario, de planta octogonal. El claustro y el campanario se construyeron en el siglo XIV.












MONTAÑA DE MONTSERRAT.
Integrada en la alineación interior de la cadena litoral es el punto clave del área central de Cataluña. Sobre la ruta de Lérida, y no lejos de Barcelona, vigila las comunicaciones que, desde la capital, llevan a Francia, Valencia y Aragón. 

Escenario de las batallas del Bruc en junio de 1808, donde las tropas francesas de Napoleón fueron derrotadas por voluntarios catalanes y somatenes que se incorporaron a la batalla, estos voluntarios provenían de Manresa, Igualada y sus pueblos vecinos.







CASTILLO DE SAN FERNANDO.
Maqueta expuesta en vitrina (286x221) reproduciendo el Castillo de San Fernando en Figueras. Se trata de una reproducción a escala realizada personalmente, en 1904, por el Excmo. Sr. General de División D. José Delgado de Porras, Gobernador que fue de aquella plaza. Donación del nieto del autor, Excmo. Sr. General de Intendencia D. Eduardo Delgado de Porras, en enero de 1963.


















PUERTA PRINCIPAL DEL CASTILLO DE SAN FERNANDO. 
Maqueta construida con motivo del proyecto de reparación del castillo en 1941, reproduciendo la puerta principal del Castillo de San Fernando destruida en la voladura del dia 8 de febrero de 1939.









Pareja de pìstolas de arzón, de manufactura árabe, datable en el siglo XIX, con llave a la francesa.













Pareja de pìstolas de arzón, de manufactura norteafricana, datable en el siglo XIX, Llave a la francesa, burilada.


Pistola de manufactura catalana datable a finales del siglo XVIII, con llave de miquelete tipo catalán.


Izquierda.- Pistola de arzón, de manufactura norteafricana, datable en el siglo XIX, llave a la francesa decorada a buril. 

Derecha.- Pistola de arzón de manufactura árabe, datable en el siglo XIX. Llave a la francesa, labrada.







Espada española, modelo irregular para infantería que monta la hoja correspondiente al modelo de granaderos.



Pistola de manufactura inglesa, modelo "Light Dragon"


















Detalle de la llave de la pistola. Fue construida en la armería de la Torre de Londres, con la cifra GR, George Rex.







Mortero de bronce, cónico, o sea de los llamados de a 14 (calibre 32, 4 cm). En la faja alta lleva la inscripción "FUNDIDO EN SEVILLA EL 29 DE ABRIL DE 1802", en el muñón izquierdo lleva la inscripción "BRONCES VIEJOS DE SOLANO Y BARNOLA", en el muñón derecho figura inscrito el peso: 2.750 libras. A continuación del asa figura el anagrama de Carlos IV superado de corona real. Procede de la fábrica de artillería de Sevilla.




CAÑÓN DE BRONCE.- Cañón de bronce de 13,3 cm. de calibre por 281 cm. de longitud de ánima, llamados de a 16. El cascabel es esférico, rodeado de un filete. sobre la faja se lee "PETRUS RIVOT FECIT BARNA 1720". El fogón tiene una roseta de adorno, como las que llevaban la mayor parte de las piezas de fundición catalanas. En el primer cuerpo va el doble escudo español y de Farnesio superado por la corona real y la leyenda "PHILIP.V.HISPANI REX, ELISABETHA FARNESIA HISP. REGINA". En el segundo cuerpo, van las asas que imitan dragones alados y entre ellas un grabado en forma de flor, y los muñones provistos de un nervio que se prolonga hasta casi la total longitud de dicho cuerpo. El muñón derecho lleva la inscripción "45 QQs 27 LIBs Pº CASTº", y en el tercer cuerpo la divisa "VIOLATI FULMINA REGIS".








Bolardo de piedra caliza de 20 cm. de diámetro. (Bola o pelota de piedra que disparaban las bombardas y pedreros).


















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(*)  El Consorcio Castillo de San Fernando es una entidad pública sin ánimo de lucro que tiene por objeto la cooperación económica, técnica y administrativa entre las entidades que lo integran (Ministerio de Defensa, Generalidad de Cataluña y Ayuntamiento de Figueres), para la gestión, organización e intensificación de las actuaciones relativas a la conservación, restauración y revitalización de la fortaleza de San Fernando. El Consorcio nace a raíz del Convenio de Colaboración, suscrito el 6 de noviembre de 2003, entre el Ministerio de Defensa, la Generalidad de Cataluña y el Ayuntamiento de Figueres para la puesta en valor cultural del Castillo de San Fernando en Figueres. Como consecuencia de este Convenio se redacta y aprueba los Estatutos del Consorcio Castillo San Fernando y el Ministerio de Defensa cede al Consorcio el uso de los terrenos e instalaciones del Castillo por un período de cincuenta años.


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Fuentes:

1) - http://www.ejercito.mde.es/unidades/Madrid/ihycm/Museos/figueras.html

Imágenes:

a) - Propiedad del autor.