lunes, 29 de agosto de 2016

Película. "The ashes" (1965), de Andrzej Wajda

Esta semana empezamos una nueva sección, dedicada a largometrajes de temática napoleónica, al igual que venimos haciendo con libros y pinturas, en el deseo de que nuestro abanico de contenidos se vaya agrandando, lenta pero progresivamente.

Es una temática, la del séptimo arte, que si bien no ha dedicado muchos títulos bélicos a las guerras napoleónicas, si que cuenta con un puñado de títulos que creemos indispensables para ser tratados, por darnos diferentes visiones de los acontecimientos y personajes de dicha época. No pretendemos convertirnos en ningún apartado de crítica cinematográfica ya que ya hay páginas web y blogs que se dedican exclusivamente a ello y con más conocimiento, tan sólo dar unas pinceladas de nuestra impresión de determinadas películas de la época.

Hoy iniciamos este a apartado con una película polaca, filmografía que salvo algunos títulos, nos es muy desconocida pero que al igual que la rusa (ex-soviética) ha dispuesto de grandes cineastas y títulos que han gozado de gran aceptación en nuestras pantallas. Os dejamos con "The ashes", de Andrzej Wajda, realizada en el año 1965.




EL ARGUMENTO

Italia, 1797. En un caluroso día, el Príncipe Gintult hace detener su carruaje. Se baja y camina lentamente intentando adivinar de donde vienen unos lejanos cánticos: por la carretera, entre el polvo del camino, aparecen desfilando las legiones polacas al mando del general Dabrowski, que cantan “Canción de las legiones polacas en Italia”, creada el mismo año 1797 y que fue el himno nacional de Polonia hasta 1926.




En la Polonia particionada por las potencias, el joven Rafal Olbromski lleva una vida despreocupada en Sandomierz hasta que su padre, terrateniente del lugar lo expulsa de casa. Se traslada hasta la casa de su hermano Piotr, delicado de salud, ex militar de profesión que vive junto a a su criado Michcik al que debe la vida. Allí conoce al Príncipe Gintult, que les relata su participación en el asedio de Mantua en abril de 1799(1), donde luchaban los restos de la segunda legión polaca. Los franceses rindieron la ciudad ante las fuerzas austriacas del mariscal Kreide, pero los polacos que habían luchado con los franceses fueron tratados como desertores austriacos.




Tras la muerte de su hermano, Rafal es acogido por el príncipe en su casa, donde conoce a Elzbieta, hija del príncipe, que lo rechaza por su origen. Gintult lo contrata como secretario particular, trasladándose los dos a Varsovia. En la capital perfecciona sus modales y cultura y se encuentra con Krzysztof Cedro, que le introduce en los círculos de nobles polacos de la capital, con los que comparte fiestas y correrías nocturnas.


 

Es introducido por el Príncipe en la masonería, donde es iniciado y conoce entre otros al Príncipe Poniatowski. Krzysztof le lleva a su casa a conocer a su padre y hermana y conocen a un desertor del ejército austriaco, que les explica sus experiencias en el contingente polaco de Italia, desde donde fueron embarcados hacia las islas Antillas, enviados para reprimir la revuelta de los nativos y reestablecer el esclavismo.




Los dos amigos acuerdan alistarse en las legiones polacas y de camino ven la ejecución del desertor que muere gritando: "Niech żyje cesarz!". De camino a las líneas polacas encuentran una casa fronteriza donde se reencuentra con Elzbieta; ingresan como tenientes en las filas polacas y pronto se ven inmersos en las contiendas de la época: Rafal en la batalla de Raszyn en 1809, en el río Rawka, y Krzysztof participando en la campaña de España, en la carga de Somosierra y posteriormente en Zaragoza, donde a pesar de pertenecer a la caballería, combate a pié por las calles de la villa aragonesa.


 

Rafal se reencuentra en su tierra con el Príncipe Gintult quiere impedir que bombardeen una iglesia. Los soldados polacos le dan de lado y desesperado le pide a Rafal, como hermano en la masonería, que le ayude a impedirlo. Los soldados les detienen y Rafal es degradado y condenado a muerte, cuando una explosión cercana mata a todos los soldados a su alrededor. Se ocultan y cuando llegan los austríacos se reencuentran con Michkiz, que encuadrado en las filas austriacas, les ayuda a huir. Logran llegar hasta la casa paterna que es destruída y quemada por los austriacos.

Es el año 1812, Rafal está reconstruyendo la casa junto a Michkiz y Krzysztof aparece a caballo en su casa pidiendole que le acompañe y se reincorporen los dos al contingente polaco que Napoleón prepara para la campaña rusa. En principio Rafal, decepcionado de la guerra, se niega, pero finalmente lo acompaña junto al fiel Michkiz. En las escenas finales, se ve un paisaje nevado y el trineo de Napoleón custodiado por lanceros polacos, Krzysztof entre ellos, que discurre por la estepa rusa de retorno a Francia, entre los restos de impedimenta, cañones y soldados abandonados en medio del paisaje. De repente, de uno de los montones nevados se reincorpora y aparece Rafal, con la ropa hecha jirones, desvalido y medio ciego, que ve alejarse en silencio a la comitiva.




LA PELÍCULA

"The Ashes" ("Las cenizas", o "Popióły" en el original), es obra de uno de los cineastas polacos más internacionales, Andrzej Wajda, que nos ilustra con un largo relato, basado en una novela de Stefan Żeromski, de 1904. Zeromski, escribió su novela, inspirada en los recuerdos de los veteranos polacos de las guerras napoleónicas y publicados en la segunda mitad del siglo XIX. A pesar de la longitud del metraje (3:45 horas), en ningún momento pierde interés, sobretodo si uno es apasionado de la época. La película, fragmentada en capítulos, mediante varios flashbacks de los personajes detalla las diferentes campañas y escenarios en que se vieron inmersos las legiones polacas en las guerras napoleónicas, desde Italia en el año 1799. No sólo es una película que relate hechos militares, ya que aparte del asedio de Mantua, la primera batalla se escenifica en el tramo final de la película, sino que es un grandioso lienzo social y filosófico(2) donde Wajda nos narra la cuasi medieval relación entre los nobles y terrateniente polacos y sus siervos y criados, sobre los que tenían derecho de vida y muerte (en un momento frente a Zaragoza, alrededor del fuego uno de los soldados hablando con Krzysztof le interpela sobre el tema):

- "Señor: Nosotros ahora somos soldados libres luchando por el Emperador, pero cuando la guerra haya acabado y volvamos a ser golpeados por nuestros amos, ¿quién reconocerá nuestros méritos?"

Así como la introducción de las ideas ilustradas de la Revolución y los círculos de la masonería entre los nobles y la realeza polaca, y sobre todo siempre presente la gran influencia que ejerció Napoleón sobre los polacos, que confíaron ciegamente en él y que no pierden ningún momento en aclamarlo, sea donde sea, con el clásico: "Niech żyje cesarz!" (¡Larga vida al Emperador!), confiados que les devolverá su país y su gloria.

La película, muy bien ambientada para la época, tanto en exteriores como en vestuario, con encuadres incluso de reminiscencias pictóricas, con unos personajes bien definidos, es un retrato crítico no sólo con la guerra sino con la sociedad en general de su tiempo y con la polaca en particular, con una sociedad rural anclada en la edad feudal, con la relación amo-siervo, y una nobleza en las ciudades que vive indiferente a sus amos actuales, sean prusianos, rusos o austríacos. Las escenas de batallas bastante bien filmadas: la carga de caballería de Somosierra en especial, con mucho brío, con españoles de paisano y curas en los cañones gritando “¡Viva España!”, las luchas callejeras en Zaragoza, donde hasta las mujeres son un peligro para el soldado invasor, y algunos polacos se dan cuenta que luchan contra unos españoles que en el fondo persiguen lo mismo que ellos, pero tampoco se ocultan los aspectos menos amables de la guerra: violaciones, saqueos de conventos, fusilamiento de prisioneros, ahorcamiento de desertores, etc. En resumen, un más que recomendable film que no decepciona a pesar de su largo metraje.


REPARTO

- Daniel Olbrychski ... Rafal Olbromski
- Boguslaw Kierc ... Krzysztof Cedro
- Piotr Wysocki ... Jan Gintult
- Beata Tyszkiewicz ... Princess Elzbieta
- Pola Raksa ... Helena de With






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(1)  El 30 de julio de 1799 las tropas francesas y sus aliados salieron de la fortaleza. Las tropas de la guarnición fueron divididas en unidades francesas y no francesas (de los cuales los polacos seguían representando unos 1.800 efectivos); los soldados austriacos, viendo las tropas no francesas de la guarnición que marchaban se les dio permiso para físicamente asaltar a los "reconocidos" como desertores y la mayoría de ellos fueron finalmente detenidos. Los oficiales polacos -especialmente a los de la partición de Austria- fueron obligados a alistarse en el ejército austríaco o deportados a la Polonia dividida, y un destino similar corrieron los suboficiales y soldados regulares, muchos de los cuales también fueron obligados a sufrir el castigo físico, por haber sido golpeado con varas. Esto marcó el final de la segunda legión de las legiones polacas. Foissac-Latour, el oficial francés al mando, no sólo fue posteriormente criticado por los polacos por lo que consideraban "traición", sinó también por los franceses: a su entrega, el propio Napoleón ordenó que Foissac-Latour fuera borrado de la lista de generales y le prohibió volver a usar el uniforme militar. 

(2)  "He encontrado "Cenizas" extremadamente difícil de hacer, empezando por los grandes sabuesos en el bosque en la primera frase de la novela de Zeromski. No había un solo grupo de perros que quedaran en Polonia. Todo tenía que ser recreado a partir de cero. La reforma agraria comunista ... puso fin a la Polonia de los terratenientes: permaneció intacta sólo en nuestros recuerdos nostálgicos. Las autoridades afirmaron que sabían mejor lo que Zeromski tenía en mente cuando escribió Cenizas y cuáles habían sido son sus puntos de vista sobre el pasado de Polonia, por lo que estaban listos para defenderse contra cualquier persona, incluyendo el director de la versión de la película. El ex jefe de la policía y el ministro del Interior de repente se convirtieron en unos defensores de la tradición histórica, seguidos por numerosos escritores y actores. ... Por lo tanto, me convertí en un "revisionista", que no era muy útil en mi trabajo más tarde como director de cine." (versión resumida de las declaraciones del propio director)



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Fuentes:

- http://www.imdb.com/title/tt0060847/
- http://varsovia.cervantes.es/FichasCultura/Ficha75934_45_29.htm
- http://www.filmpolska.de/filme/legionare-ifPF1z
- http://culture.pl/en/artist/andrzej-wajda
- http://www.wajda.pl/en/filmy/film09.html
- https://en.wikipedia.org/wiki/Siege_of_Mantua_(1799)

Imágenes:

- Parte 1. https://www.youtube.com/watch?v=Vi8eeTXzMsc
- Parte 2. https://www.youtube.com/watch?v=AadRwQS1Eog
- Imágenes ©Film Polski
- http://www.imdb.com/title/tt0060847/mediaviewer/rm3848987904
- http://www.imdb.com/title/tt0060847/mediaviewer/rm3865765120

jueves, 25 de agosto de 2016

Napoleón en las enciclopedias (II) - 1971.

A principios de los años 70 del siglo pasado (aún suena un poco raro decirlo así) la editorial Argos publicó una enciclopedia básica basada en la original francesa "Dis-moi" de Simonne y Georges Monlau, de la editorial Hachette. La serie estaba encuadernada en un simil a piel, de color rojo, y constaba de unos 10 tomos, con fotografías e ilustraciones en color, con títulos de temática muy diferenciada y variando en su complejidad: "Dime por qué", "Dime qué es", "Dime dónde está" y otros muchos, así como el "Dime cuéntame". Es éste último tomo nos basamos para hacer nuestra entrada semanal: a través de las diferentes épocas y estilos literarios, desde la antigüedad clásica hasta nuestros días, se mostraba un pequeño fragmento de la obra de un escritor o escritora representativos, lo que permitía (nos permitía) a los escolares de aquella época conocer sin desplazarnos de casa quíen era Sófocles, Garcilaso de la Vega, Keats, o John Dos Passos, y tras numerosas lecturas, lecturas de la lectura y relecturas (no había consolas ni portátiles aquella época, por suerte) uno podía tener un ligero conocimiento a temprana edad de dichos autores y de su obra.  

Hoy nos detenemos en un fragmento dedicado a Pushkin, que nos relata bastante detalladamente el ambiente moscovita en la vispera de la invasión de Rusia por Napoleón, y el giro rádical en los modos y maneras de sus gentes pasando a un patriotismo generalizado.  


Batalla de Borodino (1)



NAPOLEÓN EN RUSIA

"Alejandro I, zar de Rusia, no quiso participar en el bloqueo continental que Napoleón había impuesto a Inglaterra. El ejército francés invadió entonces Rusia, y el 7 de septiembre de 1812, tras la batalla de Borodino, los soldados napoleónicos entraron en Moscú. Después de cinco semanas de estancia en la capital rusa, los franceses se vieron obligados a retirarse y los rusos acosaron entonces al ejército de Napoleón, que sufrió su más grave descalabro militar. El escritor ruso Pushkin nos ofrece, en su relato Roslavlev, un cuadro de la sociedad moscovita de aquellos años: 


"La  intelectualidad de entonces ensalzaba a Napoleón con servilismo fanático y se mofaba de nuestros fracasos. Por desgracia, los defensores de la patria eran unos pocos simplones que eran objeto de burla y carecían en absoluto de importancia. Su patriotismo se manifestaba en censurar severamente el empleo de la lengua francesa en la llamada buena sociedad y la introducción de palabras extranjeras; hacían salidas amenazadoras contra el puente de Kusnetz, donde abundaban las tiendas de moda francesa y otros sitios semejantes. La juventud hablaba de todo lo ruso con desprecio o indiferencia y burla; pronosticaban para Rusia el destino de la Confederación renana. En una palabra, la sociedad era bastante repulsiva. De pronto, la noticia de la invasión y la llamada nacional nos sorprendieron. Moscú se conmovió... Aparecieron las hojas del conde Rostopchin(1), escritas para el pueblo sencillo, llenas de espíritu patriótico y llamando a todos a salvar a la patria. El pueblo se opuso a la invasión encarnizadamente. El mundo elegante de bromistas siguió su ejemplo: las damas se acallaron. Hubo quienes arrojaban de sus petacas el tabaco francés y comenzaron a oler el rapé ruso: otros rechazaban el vino tinto y tomaban sopa agria de repollo. Todos renunciaron a hablar francés, todos clamaban por el incendiario de Moscu que salvó a Rusia, y comenzaron a predicar la guerra popular, disponiéndose a cumplir sus deberes..."



Aleksandr Pushkin (2)
Aleksandr Serguéyevich Pushkin (Moscú, 1799 - San Petersburgo 1837) fue un poeta, dramaturgo y novelista ruso considerado como el poeta ruso que mejor supo lograr la fusión de los valores tradicionales de su patria con e intelectualismo europeizante. Su obra se encuadra en el movimiento romántico. Entre sus obras más importantes figura Boris Godunov, cuyo argumento sirvió de inspiración a Musorgski para componer la ópera de mismo título, y Eugenio Oneguin, obra de carácter casi autobiográfico. Pushkin destacó también en la técnica del relato corto: El disparo, Las noches egipcíacas, La hija del capitán, La nevasca, La dama de los tres naipes, Roslavlev, etc."








(1) El conde Rostopchin fue el verdadero responsable del incendio de Moscú, aunque en plena campaña Alejandro I y los propagandistas rusos se cansaran de atribuir dicho desastre a los incendiarios y bárbaros franceses. Con una detallada estratagema hizo que numerosos grupos de incendiarios, sacados de las prisiones e incluso de centros psiquiátricos, encendieran diversos focos de fuego en diferentes lugares de la ciudad, así como la destruccion de las bombas de agua para impedir que los franceses los extinguieran. Un fuerte viento hizo el resto y provocó que el incendio durara unas 36 horas y quedaran calcinados muchos edificios de madera de la capital, según las memorias que nos han llegado hasta nosotros como las de Adrien Bourgogne.


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Fuentes:

- "Dime, cuéntame" - Enciclopedia Básica Argos, vol. V., Barcelona, 1971
- http://m.forocoches.com/foro/showthread.php?t=3209188

Imágenes:

(1) - "Dime, cuéntame" - Enciclopedia Básica Argos, vol. V., Barcelona, 1971
(2) - De Vasili Tropinin - Olga's Gallery, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=53859

viernes, 19 de agosto de 2016

El Museo de la Ciudadela de Rosas (Roses) y el Asedio de 1808.

Localización de la Ciudadela, en la bahía de Rosas.
Rosas (en catalán, Roses), es un municipio español costero en la provincia de Girona (Cataluña) , a unos 150 km de barcelona y a 30 km de la frontera francesa. La población, por su estratégico enclave como puerto y localidad cuasi fronteriza, fue elegida para albergar un recinto fortificado, una ciudadela, que no llegaría a la magnitud e importancia de su homónima de Figueres (a unos escasos 30 km de distancia), pero que sería testimonio y protagonista de varios enfrentamientos militares -principalmente entre España y Francia- a lo largo de toda su existencia. 

El 15 de mayo de 2004 el Museo de la Ciudadela de Rosas abría sus instalaciones para explicarnos su dilatada historia y la de la villa. La Ciudadela renacentista de Rosas fue declarada Monumento Nacional en el año 1961 y posee entre sus muros un yacimiento arqueológico de cronologia muy amplia, en continua investigación, donde se puede disfrutar de un completo itinerario y conocer las diferentes culturas que lo ocuparon desde la colonia griega primitiva hasta finales del siglo XX.

Maqueta de la villa medieval.
La fundación del monasterio benedictino al lado de la Iglesia de Santa María. sobre la misma colina de la colonia griega original (la antigua Rhode), es el punto de partida de la villa medieval (siglos IX al XV). Esta población, amurallada, crecerá en dirección al mar hasta alcanzar una superfície de poco más de 2 hectáreas. Sus habitantes vivirán de la pesca y la agricultura y delante de la playa se formará un arrabal, básicamente constituido por tiendas, almacenes y atarazanas

Las circunstancias históricas (ataques de piratas, guerras europeas, etc) harán que la villa medieval se haya de reforzar con nuevas defensas; es el emperador Carlos I quien en 1543 al realizar un viaje por mar de Barcelona a Génova se da cuenta de la importancia de la villa de Rosas y su bahía, y decide fortificarla, primeramente con un proyecto de obra de tierra de Luis Pizaño.

Plan del ingeniero G.B. Calvi del año 1552, en el que se observa el contorno de la muralla de la vila medieval dentro del perímetro amurallado de la fortificación proyectada. (Archivo General de Simancas)
En 1545 se da una nueva orientación al proyecto y se decide fortificarlo con cuatro baluartes, reaprovechando la muralla medieval, con obra de piedra. En 1553, se incorpora el ingeniero italiano Giovanni Battista Calvi a los trabajos y se proyecta una nueva planta de perímetro pentagonal: cinco baluartes con obra de piedra. Entre 1642 y 1645, la Ciutadela adquiere su aspecto final. Las necesidades de espacio, con los consiguientes movimientos de tierras, desfigurarán el antiguo  paisaje hasta modificar el curso de las rieras. La villa se habrá de adaptar al nuevo recinto: se derribarán las murallas y se construirán nuevos edificios para cubrir las necesidades militares y del contingente militar que lo ocupaba.


La ciudadela en la actualidad, con los restos de edificaciones derruidas en su interior. El edificio de planta rectangular en la parte inferior son las dependencias del Museo que dan la entrada asimismo a la fortaleza. Visión a partir de Google Earth.


LA CIUDADELA DEL S. XVII AL S. XIX.

La Ciudadela de Rosas se enclava en un lugar estratégico desde el punto de vista militar desde el siglo XVI1, como lo atestigua el haber sido escenario en diferentes conflictos bélicos peninsulares y continentales: casi recién terminada su construcción ya fue asediada en el año 1645 y posteriormente en los años 1693 y 1794-95. 

Ya en plena etapa napoleónica, el 7 de noviembre de 1808 entraba por la frontera española el 7º cuerpo de ejército del general Saint-Cyr con el objetivo principal de levantar el bloqueo al que estaba siendo sometido el general Duhesme en Barcelona por los españoles. Pero antes de concretar cualquier avance, para Saint-Cyr era necesario conquistar la fortaleza de Rosas, que yacía en el lado derecho de la carretera de Francia a Barcelona, por dos motivos principales: se facilitarían las comunicaciones terrestres y marítimas entre Francia y Barcelona y se tomaba un buen puerto a la flota inglesa, aliada de los españoles y que asimismo también vigilaba la flota francesa anclada en los puertos de Toulon y Marsella. Tras un asedio prolongado y dificultado por lluvias torrenciales, St. Cyr tomó exitosamente por asalto la ciudadela de Rosas (5 de diciembre) que estaba protegida por los cañones de la flota británica de Thomas Cochran, el Lord Dundonald. Tras el asedio siguió su camino hacia la capital condal, cuya trayectoria podeis consultar en el siguiente enlace en la entrada que dedicamos en su momento a la vida del mariscal Saint-Cyr: 
 


Grabado del Asedio de Rosas durante el año 1808, con las baterías francesas y la escuadra inglesa.
 

Maqueta de la Ciudadela. Planta.


Maqueta de la Ciudadela, vista de la fachada desde el litoral.


Balas de artillería de hierro macizo, de 16,87 cm de calibre (18 kg / 45 libras de peso). Podrían corresponder a un modelo de cañón de 19 a 15, utilizado en el siglo XVII)


Balas de artillería, huecas, con agujero para poner la polvora y la mecha, de 21,33 cm de calibre. Corresponderían a un modelo de mortero de 10 pulgadas
 
Bala de piedra de 12 cm de calibre. Correspondería a un modelo de mortero pedrero, de 14 o 19 pulgadas, con un calibre de 33,4 cm (segunda mitad del siglo XVIII y primera mitad del siglo XIX.


Bala de piedra, de 41 cm. de calibre. Correspondería a un modelo de mortero pedrero de 19 pulgadas (primera mitad del s. XIX) o de 16 pulgadas (primera mitad del s. XVIII), con un calibre de 43 cm.


Balas de artillería, huecas, con espoleta y agujero para poner la pólvora, de 32,15 cm de calibre. Pueden corresponder a un modelo de mortero cónico o cilíndrico de 14 o de 14 pulgadas, con un calibre de 32,5 cm (siglo XVIII y primera mitad del siglo XIX).


Balas de artillería, huecas, con espoleta y agujero para poner la pólvora, de 23,87 cm de calibre. Pueden corresponder a un modelo de mortero cónico de 12 o de 10 pulgadas, con un calibre de 24,3 cm (siglo XVIII y primera mitad del siglo XIX).

Plano francés con las baterías que ponen asedio a la Ciudadela en el año 1795.


Soldado de la compañía fija de Rosas y soldado del regimiento español de Guadalajara, de finales del siglo XVIII.





















El Portal de Terra será totalmente destruido acabada la Guerra del Francés, en 1814.





1. Puntas de lanza de hierro (siglo XVII)
2. Regatones, de bronce, probablemente para el remate de un asta de bandera (mediados siglo XVII). 
3. Puñal, con la hoja de hierro y empuñadura de latón (siglo XVII).
4. Conteras de bronce y latón, remate final de vainas de dagas o espadas (primera mitad del siglo XVII y mediados del siglo XVIII, respectivamente).
















5. Hebillas de bronce y latón, de tipología y decoración diversa (siglos XVII y XVIII)
6. Aplique de bronce con el motivo de una corona real (final del siglo XVIII - principios del siglo XIX). Mitad imagen.
7. Botones de latón y peltre, de oficial y de tropa de los regimientos emplazados en Rosas, y plaqueta de ornamento de cartuchera o shako (final del siglo XVIII - principio del siglo XIX). Mitad imagen.


















8. Balas de hierro, de 22 mm de calibre, posiblemente de arcabuz.
9. Hoja de bayoneta de hierro que se ajustaba en el extremo del fusil.
10. Balas de fusil de plomo, de diversos calibres (de 8, 16 y 24 unidades por libra de peso)
11. Piedras de sílex utilizadas como percutores para los fusiles.


 


12. Refuerzo de bronce de una culata de fusil.
13. Balas de artillería de hierro de diversos calibres (de 80 a 25 mm), para cañones.





LOS COMPLEMENTOS DEFENSIVOS AUXILIARES

Al igual que muchas de las fortificaciones del período, la Ciudadela de Rosas tiene una serie de complejos militares defensivos cercanos, que ayudaban a los defensores en caso de asedio por tierra y que ayudaban a proteger el acceso a la bahía de Rosas. 

Grabado de época.
1 - CASTILLO DE LA TRINIDAD: El castillo de la Trinidad fue concebido como una auténtica batería de costa para proteger la entrada de la bahía. Su construcción se debe también a Carlos I quién decidió substituir la torre que había en el lugar por un edificio adaptado a la nueva artillería. Las obras comenzaron el año 1544 según proyecto de Luis Pizaño. Su historia va estrechamente ligada a la de la Ciudadela: aquí tendrán lugar los mismos asedios y asaltos. Al final de la Guerra del Francés fue volado y quedó totalmente inservible. El edificio tiene una planta irregular, de cuadrilátero ligeramente estrellado con cuatro baluartes, bien adaptado al desnivel de la colina sobre la que se erige. En el interior hay espacio suficiente para albergar tanto a la guarnición como a la artillería. El conjunto constaba de subterráneo y dos plantas con estancias para los cuerpos de guardia, para el gobernador, capilla, cocina, almacenes, cisternas, calabozo, letrinas, etc. También tenía tres plataformas orientadas al mar, para asentar los cañones.


Vista general del Castillo de la Trinidad según un grabado de la época. Museo de la Ciudadela.


2 - LA BATERÍA DE SAN ANTONIO: Al final del siglo XVIII se proyecta la batería de San Antonio, debajo mismo del Castillo de la Trinidad, en la punta del puerto, que formará parte de un conjunto de defensas similares correspondientes a un nuevo sistema de fortificación de la costa.

Proyecto de la batería de San Antonio según el ingeniero Sopeña (Archivo General de Simancas). Museo Ciudadela.


3 - LA TORRE DEL REY O DE NORFEU: Torre circular construida en el cabo Norfeu, con funciones defensivas que constaba de dos plantas. La entrada se hacía por el piso superior, donde estaba la puerta, mientras que la planta baja se utilizaba de cisterna.

Plano de la Torre, del ingeniero Alberti (1643).
 

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Coincidiendo con el 208 Aniversario del asedio francés a la Ciudadela de Roses, a partir del próximo día 11 de noviembre hasta el día 5 de diciembre -y en formato de diario de la época- realizaremos nuestras cinco  entradas semanales dedicadas al asedio y lo que aconteció durante aquellos duros días de combates desde la perspectiva de los dos bandos combatientes, el francés y el anglo-español.

Coinciding with 208 Anniversary of the french siege to Roses's Citadel, from next November 11 until December 5 - and in format of newspaper of the epoch - we'll make our five weekly texts dedicated to the siege and what happened during those hard days of combats, from the perspective of both armies, the French and the Anglo-Spanish.

En coïncidant avec le 208 Anniversaire du siège français au Ciudadela de Roses, à partir du 11 novembre suivant jusqu'au 5 décembre - et dans un format de journal de l'époque - nous réaliserons nos cinq entrées hebdomadaires dédiées au siège et ce ce qui a passé durant ces jours durs de combats depuis la perspective des deux contingents combattants, le Français et l'Anglo-espagnol.


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(1) "Rosas es hoy una de las más fuertes y agradables Plazas de Cataluña; Carlos V la hizo construir a causa de las ventajas del lugar y la seguridad de su rada en la que una armada puede echar el ancla y permanecer a cubierto de todos los vientos, de los del sur hasta los del noroeste." Peutre Le, P. (1693) Grabado "plan de la ville de Rosas"

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Fuentes:

- "La Ciutadella de Roses" - C. Díaz, H. Palou y A.M. Puig, Quaderns de la Revista de Girona núm. 77, Girona, 2004
- Folleto explicativo del Museo "Patrimoni de Roses. La Ciutadella"
- Paneles explicativos Museo de la Ciudadela de Roses
- http://www.roses.cat/la-vila/cultura-i-patrimoni/patrimoni/ciutadella-de-roses
- http://www.poblesdecatalunya.cat/element.php?e=4072
- http://www.rosespedia.cat/index.php/Ciutadella

Imágenes:

- Asedio Rosas 1808. http://www.ebay.es/itm/Siege-of-Roses-Rosas-1808-Gerona-Espana-peninsular-Guerra-1820-Mapa-Antiguo-/400930888155
- Museo de la Ciudadela de Rosas (Roses).
-  Imatge obtinguda del llibre File:Pronostich catala historic, geografic, astronomic, instructiu y religios per lo any 1847.djvu digitalitzat el 20 de gener de 2010 del Centre Excursionista de Catalunya per Google Books., Domini públic, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=16643364

viernes, 12 de agosto de 2016

Pintura. El arte de... Francisco de Goya. Los Desastres de la Guerra. 1808 - 1815

Hoy dedicamos nuestra entrada semanal a uno de los mejores y más famosos pintores españoles de siempre, Don Francisco de Goya y Lucientes (1746-1828), a su trayectoria artística en los turbulentos años de la Guerra de Independencia -en especial su serie dedicada a los Desastres de la Guerra- y su "ambigüedad" (según algunos) frente a los invasores franceses. Basilio Losada Castro, traductor y crítico gallego que a principios de los años 70 escribió una más que interesante biografía del pintor que nos sirve de base narrativa para intentar retratar este turbulento período de la vida del pintor y de la España del siglo XIX.

Probablemente sea una de los temas menos amables de los que acometeremos en este período histórico, ya que el genial aragonés aplicó todo su arte para inventar un nuevo lenguaje que nos transmitiera todo lo brutal e inhumano que encierran las guerras, y en especial la que él tiene oportunidad de contemplar, sufrir y en definitiva, vivir. Por otro lado, la formación intelectual de Francisco de Goya se había ido perfeccionando gracias a sus amistades en el círculo de los ilustrados, partidarios de los nuevos aires que brotaban en Francia; Goya era un «ilustrado» más, un admirador apasionado de los nuevos aires liberales, un afrancesado. Por eso intuye en lo que desembocaría todo este frenesí de crueles acontecimientos: los ideales de progreso, igualdad y justicia que traía la Revolución, quedaron definitivamente enterrados por el retorno a España de "El Deseado", Fernando VII, con un reinado y una política absolutistas que retrocederían a oscuras etapas pasadas de represión y oscurantismo1.

"Lo mismo", Francisco de Goya


EL 2 Y 3 DE MAYO

La brutalidad de la represión del Dos de Mayo debió de afectar muy profundamente a Goya, así como todos los hechos posteriores que se dieron durante la larga  y cruenta Guerra de Independencia. El pintor aragonés se convirtió de repente en el cronista no oficial de la guerra: pocas veces un testigo nos ha dejado tan crudas visiones de la brutalidad de un conflicto y de las jornadas de gloria y tragedia que le inspiraron. Dos de los ejemplos más famosos los citamos a continuación:


El 2 de mayo de 1808 en Madrid, o "La lucha con los mamelucos" - (1814) (c)


En La Carga de los Mamelucos en la Puerta del Sol, el pueblo llano acomete con una rabia ciega al cruel invasor, con toda suerte de navajas, armas y todo objeto que pueda tener más a mano, luchando desesperadamente contra la caballería mameluca y los dragones. Goya se siente impresionado por este insensato alarde de heroismo suicida y anónimo del populacho -hombres oscuros, vagabundos, mujeres, jóvenes y labriegos- que sin ningún líder o estandarte al que seguir se revuelve furiosamente contra todo soldado francés que ocupe las calles de Madrid. Todo el cuadro nos retrata con brío la crudeza del episodio, una masa informe y amontonada de caballos y hombres, patriotas saltando sobre los caballos, cuerpos exánimes entre charcos de sangre, un completo caos donde nadie da tregua a nadie y donde los jinetes franceses luchan denodadamente por sus vidas frente a este ataque lleno de ira que llega de todas partes, tan diferente de las acciones a que están acostumbrados en las batallas campales. A lo lejos, los tejados de las casas de las calles de la capital aparecen como desdibujado fondo, testigos mudos de la locura.

El cuadro fue pintado años más tarde, en 1814, pero sin duda, sobre apuntes tomados en los días inmediatos al suceso. Goya había sido testigo directo de excepción desde los balcones de su casa en la esquina  de la calle Carretas.


El 3 de mayo en Madrid, o "Los fusilamientos" - (1814) (d)


Lo que Goya pinta en Los fusilamientos es el final, apenas en 24 horas, de los luchadores anónimos tan alejados de los héroes clásicos griegos y romanos al uso por entonces.  El cuadro es un punto aparte en la pintura de la época y es considerado por muchos el inicio de la pintura moderna, en especial el movimiento del expresionismo. Goya busca de la máxima tensión expresiva en los rostros: las caras de los condenados iluminadas por la difusa luz amarilla que incide sobre los charcos de sangre y el rostro macilento de los condenados y los cadáveres ejecutados. A lo lejos, al igual que en el cuadro anterior, los tejados de Madrid, se yerguen en la negrura de la noche. Isidro, el criado de Goya, relató los sucesos de aquel día, vividos junto a su amo:
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«Desde la ventana de la Quinta del Sordo vio los fusilamientos de la Montaña del Príncipe Pío, con un catalejo en la mano derecha y un trabuco naranjero cargado de balas en la izquierda. Si llegan a venir los franceses por allí, mi amo y yo somos otros Daoiz y Velarde. Al acercarse la medianoche me dijo mi amo:
- "Isidro, toma tu trabuco y ven conmigo".
Obedecí, y ¿adónde creerán ustedes que fuimos? Pues fuimos a la montaña, donde aún estaban insepultos los pobres fusilados. Me acuerdo de todo como si hubiera pasado ayer. Era noche de luna, pero como el cielo estaba lleno de negros nubarrones, tan pronto hacía claro como oscuro. Los pelos se me pusieron de punta cuando vi que mi amo, con el trabuco en una mano y la carpeta en la otra, guiaba hacia los muertos. Como mi amo notase que yo no las tenía todas conmigo, me preguntó:
- "¿ Tiemblas, Otelo?"
Yo, en lugar de contestarle: "Temblaré un jinojo", me eché a llorar creyendo que el pobre de mi amo se había vuelto loco, pues me llamaba Otelo en lugar de Isidro. Nos sentamos en un ribazo a cuyo pie estaban los muertos, y mi amo abrió la carpeta y esperó a que la luna atravesase un nubarrón que la ocultaba. Bajo el ribazo gruñía, revoloteaba y jadeaba algo. Yo ... se lo confieso a ustedes, temblaba como un azogado, pero mi amo seguía tan sereno y preparando medio a tientas su lápiz y su cartón.

Goya deambulando entre los cadáveres (e)


Al fin la luna alumbró como si fuera de día. En medio de charcos de sangre vimos una porción de cadáveres, unos boca abajo, otros boca arriba, éste en la postura del que estando arrodillado besa la tierra, aquél con las manos levantadas al cielo pidiendo venganza o misericordia, y algunos perros hambrientos se cebaban en los muertos, jadeando de ansia y gruñendo a las aves de rapiña que revoloteaban sobre ellos queriendo disputarles su presa! Mientras yo contemplaba aquel horrible cuadro, lleno de espanto, mi amo lo copiaba. Volvimos a casa, y a la mañana siguiente me enseñó mi amo su primera estampa de guerra, que contemplé horrorizado.
- "Señor"-le pregunté-, ¿para qué pinta usted esas barbaries de los hombres?
- Para tener el gusto -me contestó- de decir eternamente a los hombres que no sean bárbaros.»2

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Finalizada ya la guerra, el 24 de febrero de 1814, se "dirige a la Regencia manifestando «sus ardientes deseos de perpetuar por medio del pincel las más notables y heroicas acciones o escenas de nuestra gloriosa insurrección contra el tirano de Europa», y ruega al mismo tiempo una ayuda económica para la realización de la obra. Su propuesta fue aceptada, y fue rápida la realización de los cuadros, partiendo de una idea ya ampliamente madurada. En mayo del mismo año, conmemorando el sexto aniversario del alzamiento contra los franceses, fueron expuestos ambos cuadros en Madrid. En 1867 fueron incorporados a las colecciones del Museo del Prado. La Regencia había pagado por ellos mil quinientos reales, probablemente la cifra más baja que se haya pagado jamás por unas obras de la categoría de estos dos cuadros. Algo hay patente en estas obras, que revela hasta qué punto la guerra afectó en lo más hondo del alma al genial pintor aragonés"I.


LOS DESASTRES DE LA GUERRA

La obra que mejor nos transmite la actitud de Goya frente a la guerra -no sólo la que vivió, sino con relación a todas las guerras presentes y futuras- es la serie de grabados que se tituló en principio "Fatales consecuencias de la sangrienta guerra de España con Bonaparte, y otros caprichos enfáticos de ochenta y cinco estampas inventadas, dibujadas y grabadas por el pintor original Don Francisco de Goya y Lucientes." El título, ya de por sí en un estilo excesivamente largo y desfasado, se conoce en la actualidad más abreviadamente por los Desastres, o los Desastres de la Guerra.

"El ahorcamiento" (1633), de Jacques Callot (f)
La idea inicial se la dió probablemente una serie semejante realizada por el francés Jacques Callot, famoso dibujante y grabador -considerado el padre del grabado francés- bajo el título de «Las miserias e infortunios de la guerra». Mientras Callot dibuja con líneas claras y académicas, secas y precisas, Goya las quiebra y retuerce, combinando las luces y las sombras resultando  un oscuro  expresionismo exacerbado. Asimismo Callot se refiere a los crímenes y desmanes de cualquier guerra, mientras que Goya a los de una que excedió hasta entonces a todas en miserias, ferocidad y crueldad.

Cuando en 1810 Goya comienza su serie de 82 grabados de “Los Desastres de la Guerra” su temática es muy clara y explícita: ejecuciones sumarias de insurgentes o de civiles por el ejército francés, escenas de violaciones, de masacres o de hambruna en Madrid, cuerpos desnudados y mutilados de soldados testimonian los horrores de una guerra presentados por una fuerza y realismo sin precedentes, rompiendo con la representación clásica de las escenas de batallas pintadas hasta entonces, cuyo único objeto era el reflejar un hecho heroico. Por contra, "su cabeza está colmada de escenas terribles, que vividas, leídas o narradas por amigos y conocidos, le obligarán a tomar partido y a desahogarse con su arte. “Los Desastres” no son un encargo, ni serán conocidos hasta muchos años después cuando el pintor ya había fallecido; la Academia de Nobles Artes de San Fernando hizo una tirada en 18633, pero son la expresión de un sentimiento irrefrenable y pesimista sobre el drama de la contienda. Goya empleó materiales muy precarios. Ante la falta de planchas de calidad, reutilizó unos cobres que había empleado con anterioridad y redujo al máximo el uso de la aguatinta, sin duda a falta de resinas, pero empleó con amplitud la aguada."IV

No hay remedio. (g)
"No hay remedio, escribe Goya al pie del grabado número quince de la serie, que muestra una de estas ejecuciones sumarísimas. Durante diez años, los caminos estuvieron bordeados de ahorcados balanceándose en los árboles, montones de cadáveres señalaban el paso de los ejércitos, pueblos incendiados, pillaje, asesinatos, epidemias, niños vagabundos, aldeas desiertas. El comentario de algunos. de los grabados de esta serie genial, bastará para dar idea de la actitud ética de Goya. 

Con razón o sin ella. (h)
El número dos, con el comentario -Goya siempre ponía una breve nota al pie de los grabados- Con razón o sin ella, representa la lucha desesperada de dos campesinos armados con un cuchillo y una azagaya, contra un pelotón de soldados. 

Y son fieras. (i)
Enterrar y callar un hombre y una mujer contemplan un montón de cadáveres de guerrilleros españoles.

El número cinco, Y Son fieras, muestra unas viejas y doncellas atacando valientemente a una patrulla de soldados, armadas solamente con estacas y herramientas de labor.

Y no quieren. (j)
El número nueve, No quieren, muestra un soldado francés intentando abrazar a una muchacha que se debate furiosamente. Por detrás se acerca una vieja dispuesta a clavar un puñal en la espalda del francés. 

Por qué? (k)
El número treinta y dos, ¿Por qué?, muestra un condenado a la horca, probablemente un soldado español, al que los soldados franceses tiran de sus piernas y del cuerpo, sonrientes, para acelerar su muerte.

Toda la gama, infinita, de horrores y miserias, aparece reflejada implacablemente por el arte de Goya y  reserva su crítica más acerba contra los franceses: ellos son los incendiarios, los violadores, los ladrones  sacrílegos, los sanguinarios"I.


GOYA, ¿UN PATRIOTA AFRANCESADO?

Durante la guerra, la postura de Goya fue fluctuante y ¿dubitativa?, quizás reflejo de las grandes contradicciones ideológicas que lo angustiaban, lo que le llevó a no alinearse declaradamente con ninguno de los dos bandos en liza. Para algunos, Goya fue un colaborador fiel de los franceses. Para otros, un patriota que a veces tuvo que esconder su lealtad por miedo a las represalias. Goya, por entonces ya entrado en la sesentena, en pleno proceso de decadencia física y con una profunda sordera que le obligaba a entenderse con sus cercanos lápiz en mano, siguió siendo el pintor de la Corte -cargo que no perdió nunca- y en un corto período de tiempo se quedó sin Corte y sin Rey. Al tanto de todos los sucesos que se dieron en Bayona y la vergonzante conducta de sus hasta entonces soberanos, consideraba que sería una desgracia el retorno de aquellos monarcas que habían sumido a España en la vergüenza y en la ruina.

Alegoría - 1810 (l)
Pero Goya, además, tenía que vivir. Con la guerra se acabaron los encargos, y Goya era un profesional de la pintura a tiempo completo, no viendo la manera de ganarse la vida de cualquier otro modo que no fuera con sus pinceles. Aceptó el encargo del Ayuntamiento de Madrid, gracias a la mediación de un amigo afrancesado, y pintó una Alegoría de la Ciudad de Madrid (1810)4 en la que aparece el retrato del Rey intruso, y que fue uno de los cargos esgrimidos en su contra al retorno de Fernando VII. Se le acusó también de haber seleccionado, junto con otros dos colegas, las cincuenta pinturas que las autoridades regalaron a Napoleón para su Museo privado en Paris, aunque en su descargo comentar que no aparecía ninguna de las obras pictóricas fundamentales en dicha relación y menos aún ninguna de Velázquez, uno de los pintores más apreciados por Goya. Éste fue nombrado Caballero de la Orden Real por Jose I en marzo de 1811 por los servicios prestados, condecoración que nunca exhibió públicamente.

El Empecinado (m)
En Octubre de 1808 viaja a Zaragoza a requerimiento del mismo Palafox, viviendo aún la ciudad en pleno auge la heroica defensa del Primer Sitio, y escribe desde la misma villa que ha ido para pintar el retrato del general Palafox, defensor de la ciudad, «por interesarme tanto la gloria de mi patria». José Camón Aznar señala que la arquitectura y paisajes de algunas de las estampas de Los desastres de la guerra remiten a sucesos que contempló en Zaragoza y otras zonas de Aragón en el viaje que realizó.III Tras visitar varios lugares del norte del centro y norte de España, llega a Ávila, que recorre y aprovecha para pintar el famoso retrato de Juan Martín, el Empecinado. En mayo de ese año Goya regresa a Madrid, tras el decreto de José Bonaparte por el que se instaba a los funcionarios de la Corte a volver a sus puestos so pena de perderlos.

El General Guye (n)
Y, sin embargo, marcha de Madrid por una temporada para no verse obligado a prestar juramento de fidelidad a José Bonaparte, tal como hizo en corporación la propia Academia de San Fernando.  Y, cuando vuelto a España Fernando VII, se les abre expediente a todos los académicos que se sometieron a tal juramento y aceptaron honores del Rey intruso José I, Goya queda exento de toda acusación, pues si bien es verdad que recibió la Legión de Honor, condecoración francesa de especial relieve, «no la usó jamás», según dice literalmente el expediente incoado. Retrató también a varios oficiales franceses, obedeciendo a encargos cuya paga necesitaba para vivir. Pintó al general francés Nicolás Guye en febrero de 1810, y a tres miembros más del régimen josefino, entre ellos Manuel Romero, ministro de Interior y Juan Antonio Llorente, consejero de Estado para asuntos de la Iglesia; aparte de retratar a varios afrancesados, amigos suyos de siempre. Y si pintó a los generales franceses, también pintó a Wellington, el jefe del cuerpo expedicionario inglés llegado a España para auxiliar al pueblo en su lucha contra el invasor francés.

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El Duque de Wellington (o)
Y lo hizo por tres veces, una de ellas en plena guerra, en 1812. Por cierto que, con relación a este retrato, circulan dos versiones de una anécdota que -no sabemos si verdadera o no- muestra el genio arrebatado del genial aragonés y el de su ilustre cliente. 
La primera, parece ser que a Wellington, educado en el gusto depurado y academizante de los retratistas ingleses, no le gustaba el retrato que Goya le pintó con el estilo vibrante de su gran época final, e incluso se permitió hacer unos comentarios despectivos. Goya, furioso, sin pensar siquiera en quién era el que posaba ante su caballete-nada menos que la máxima figura militar de su tiempo después de Napoleón- agarró una pistola y se lanzó sobre el inglés dispuesto a matarlo allí mismo. Lo salvó la intervención de dos testigos: Javier Goya y el general Álava, que acompañaba al jefe del cuerpo expedicionario inglés.

La segunda y que nos parece más creible, nos la detalla Gonzalo Serrats en su más que recomendable libro sobre el General ÁlavaVII: Según Robert Hughes, James McGrigor, responsable de los servicios sanitarios, accedió a la estancia donde Goya estaba en plena ejecución de la obra y le comunicó al Duque el estado de los heridos en Salamanca y las medidas que había tomado, de hecho cambiando las órdenes que había dado el propio Wellington e incurriendo en ese instante en su repentina cólera. Mc Grigor intentó en vano calmar al Duque, y mientras Goya miraba horrorizado la escena, sin saber que es lo que había hecho enfurecer a su famoso modelo.
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Fernando VII (p)
No es fácil, pues, juzgar la actitud de Goya durante la guerra. Quizás la mejor definición es la citada por André Malraux al pié de la entrada, que semeja sus sentimientos al de un hombre formado y culto que, como muchos otros, abrazó las ideas de la Revolución y el pensamiento ilustrado que venía de Francia, convencidos que era la gran oportunidad para sacar a España del absolutismo político y del oscurantismo ideológico, pero al mismo tiempo la misma Francia -en este caso Imperial- que sojuzgaba a su propio país. Sumado a ello el profundo desengaño que de seguro experimentó por unos reyes y gobernantes que había pintado -y tratado personalmente por su posición-, que le habían colmado de favores (como Godoy y la Reina Maria Luisa), pero que enmedio de puyas familiares hacían el juego a Napoleón.    

Podría resultar fácil reprocharle que aceptara una condecoración -que el pueblo llamaba despectivamente y en tono de burla "Orden de la berenjena" por sus colores- que por otra parte, ciertamente, jamás quiso ostentar. Ese mismo pueblo, que asaltó y saqueó las moradas de los afrancesados declarados -la de Leandro Fernández de Moratín entre otros- y sin embargo respetó siempre la casa de Francisco de Goya. Al final de la guerra con el retorno de Fernando VII, Goya se vió confirmado en su cargo de primer pintor del reino, pero vió como muchos de sus amigos eran encarcelados, debido a la represión por orden del monarca, o se tenían que exiliar de España, opción que siguió posteriormente el propio Goya.


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(1) Según André Malraux, "Les Desastres ne sont pas seulement l'œuvre d'un patriote aigri, mais aussi celle d'un ami trompé. Quelque chose comme l'album d'un communiste après l'occupation de leur pays par les troupes russes." (I)

(2) No sabemos hasta qué punto responde a la realidad, y es posible que haya en él demasiado de invención. Es un error el situar a Goya contemplando los fusilamientos desde la Quinta del Sordo, pues esta casa no fue adquirida hasta ocho años después de los sucesos. Este fallo hace que sean muchos los que se niegan a admitir la absoluta veracidad del cuadro tenebroso y romántico que nos traza el criado. (I)

(3) No fueron conocidos por el gran público hasta la edición de la Academia en dicho año. Sin embargo todo hace pensar que el artista quería exhibir la colección aprovechando las condiciones políticas creadas por el levantamiento de Riego en 1820 y la llegada de un gobierno liberal. Dicha primitiva edición constaba de 85 láminas, que se redujeron modernamente a 80 láminas y 2 láminas marginales más, añadidas a menudo. (VI)

(4) En el óvalo donde se lee "Dos de Mayo", aparecía originalmente el retrato de José I, pintado a partir de un grabado y no del natural. Pero, al igual que en el nombre de las calles, el cuadro se fue adaptando al momento histórico en curso. Tras la victoria en Arapiles, el Ayuntamiento encargó a Goya retirar el rostro del Rey intruso y poner en su lugar la palabra "Constitución". Pero José I regresó a Madrid y un discípulo de Goya tuvo que retirar apresuradamente el texto y recuperar el rostro real. Al término de la guerra, otro discípulo reescribió el "Constitución". Entonces con el regreso a España de Fernando VII, su cara sustituyó a la magna palabra. A la muerte del monarca el Ayuntamiento volvió a pedir cubrir el rostro del monarca con la inscripción "Libro de la Constitución", y en 1872 se sustituyó definitivamente por el "Dos de Mayo" que vemos actualmente. (X)

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Fuentes:

I) - "Goya" - Basilio Losada Castro, Verón Editores, Barcelona, 1972
II) - "André Malraux y Max Aub: dos visiones de la guerra civil española", Carole VINALS, Creathis (Université de Lille III) 
III) - https://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_de_Goya
IV) - "Goya y la génesis de un nuevo modelo femenino durante la Guerra de la Independencia, María Dolores Antigüedad del Castillo (UNED) - Dossier, 2010, ISSN 1696-440
V) - "L' épopée napoléonienne" - VV.AA, Revista "Les Grandes affaires de l'Histoire", Hors Serie nº10, Paris, 2015
VI) - "Goya político", Jacques Soubeyroux, FEHME, Navarra, 2013
VII) - "El General Álava y Wellington. De Trafalgar a Waterloo", Gonzalo Serrats Urrecha, FEHME, Navarra, 2015
VIII) - "Goya", Jp. A. Calosse - Parkstone Press International, 2014, Ed. Electrónica.
IX) - "1812 Echoes: The Cadiz Constitution in Hispanic History, Culture and Politics", Adam Sharman, Stephen G.H. Roberts, Cambridge Scholars Publishing, 2013.
X) - "La curiosa historia de la «Alegoría de la Villa» de Goya" - http://www.abc.es/madrid/20141212/abci-curiosidad-alegoria-goya-201412102051.html

Imágenes:

a) - "Goya" - Basilio Losada, Verón Editores, Barcelona, 1972
b) - Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=628324
c) - Mamelucos - By Francisco Goya - Museo del Prado, Madrid, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=6342190
d) - 3 de mayo By Francisco Goya - The Prado in Google Earth: Home - 7th level of zoom, JPEG compression quality: Photoshop 8., Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=22615690
e) - "Goya" - Basilio Losada, Verón Editores, Barcelona, 1972
f) -  http://www.artgallery.nsw.gov.au/media/collection_images/Alpha/DO10.1963.11%23%23S.jpg
g) - Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=629529
h) - De Francisco de Goya - PDF from Arno Schmidt Reference Library, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=628323
i ) - De Francisco de Goya - PDF from Arno Schmidt Reference Library, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=628323
j) -  De Francisco de Goya - PDF from Arno Schmidt Reference Library, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=628323
k) - Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=630603
l) - De Francisco de Goya - Web Gallery of Art:   Image  Info about artwork, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=6741476
m) - Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=321286
n) - Par Francisco de Goya — 1: hiddenmasterpieces.com2: Virginia Museum of Fine Arts, Domaine public, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=17947299
o) - By Francisco Goya - National Gallery, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=12084920
p) - De Francisco de Goya - http://goya.unizar.es/InfoGoya/Obra/Catalogo_/Pintura_/459p.html, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=3707258